Mostrando las entradas con la etiqueta Mensajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Mensajes. Mostrar todas las entradas

FUÉRZALOS A ENTRAR

Forzarlos a entrar, es esforzarnos a que conozcan el evangelio de Jesucristo para que participen de
la salvación eterna.

¿Cómo cumplir la misión de “forzarlos a entrar”?
Debe ser la de predicar el evangelio de Jesucristo, en los mercados, en las calles, en los hogares, en cualquier sitio público, persuadiendo, ganando almas, amonestando a los pecadores a creer en el evangelio; exactamente igual como lo hizo Jesús.
Si alguno de nuestros familiares, no tiene ganas de escuchar la palabra de Dios, ahí mismo debemos de cumplir con lo de “fuérzalos a entrar”, persuadirlo, exhortando, explicando de la importancia de congregarnos para aprender más de la palabra de Dios.

Te invitamos a escuchar el siguiente mensaje dado por nuestro evangelista Gustavo E. Caruso.

Leer más...

Mensaje Profético Año 2013

Despierta Iglesia! Y cumple el pedido de nuestro Señor: Id y predicad el Evangelio a toda criatura!

Este mensaje fue predicado por el evangelista Gustavo E. Caruso el 1/1/2013.


Leer más...

Sana nuestra fe

Mensaje predicado por Gustavo E. Caruso en abril de 2013.

¡Cuidado! ¡Hay muerte en la olla! ¿Qué clase de Palabra alimenta tu alma?


Leer más...

La Biblia es Verdadera


biblia
Desde los inicios de la iglesia cristiana hasta bien entrado el siglo dieciocho, la gran mayoría de los cristianos de todas las denominaciones reconocieron las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento como la Palabra de Dios. Dios hablaba en estos libros. Y porque Dios hablaba en las Escrituras -como no lo hacía en ningún otro lado de la misma forma- todos los que decían ser cristianos reconocían la Biblia como la autoridad divina integradora, un cuerpo de verdad objetiva que trascendía el entendimiento subjetivo. En estos libros, los actos salvíficos de Dios en la historia son relatados por seres humanos para que podamos creer. Y todos los acontecimientos que tienen lugar en esa historia son divinamente interpretados para que los hombres y las mujeres puedan entender el evangelio y responder a él con inteligencia, tanto en el pensamiento como en la acción. La Biblia es la Palabra de Dios escrita. Como la Biblia es la Palabra de Dios, las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento tienen autoridad y son infalibles.
LA PERSPECTIVA DE LOS PRIMEROS DIECISÉIS SIGLOS
En los documentos de la iglesia primitiva encontramos varias afirmaciones que sustentan la existencia de este concepto tan elevado sobre las Escrituras. Ireneo, que vivió y escribió en Lyons, a principio del siglo segundo, escribió que debíamos estar “convencidos que las Escritura son perfectas, ya que fueron habladas por la Palabra de Dios y su Espíritu.”
1. Cirilo de Jerusalén, en el siglo cuarto, dijo que “no debemos pronunciar ni la afirmación más casual sin las Sagradas Escrituras; ni nos debemos dejar desviar por ninguna probabilidad o artificio oral… Porque la salvación en la que creemos no depende de un razonamiento ingenioso, sino de la demostración de las Sagradas Escrituras”.
2.  Agustín, en una carta a Jerónimo, el traductor de la Vulgata Latina, dice: “Yo… creo con certeza que ninguno de los autores se ha equivocado al escribirlos. Cuando encuentro algo en los libros que parece contradecir la verdad, concluyo que los textos son corruptos o que el traductor no tradujo fielmente lo que decía, o que yo no he podido comprenderlo… Los libros canónicos están libres de cualquier falsedad.
3. Y en su tratado “Sobre la Trinidad” nos advierte: “No debéis estar dispuestos a acatar mis escritos como lo haríais si fueran las Escrituras canónicas; porque en éstas, cuando descubráis hasta lo que antes no creíais, creedlo sin titubear.
4. Lo mismo sucede con Lutero. Algunas personas sostienen que Lutero al referirse a la Biblia como “la cuna de Cristo” quería decir que creía en una revelación dentro de la Biblia (no en una que era idéntica a ella) y que tenía a las Escrituras en menor estima que el Cristo del que hablaban. Es por esto que algunos entienden que no toda la Biblia es la Palabra de Dios. Pero esto es un error. La frase de Lutero, “la cuna de Cristo”, ocurre al final del tercer párrafo en su “Prefacio al Antiguo Testamento”. Como ha demostrado el fallecido académico luterano J. Theodore Mueller, Lutero está en realidad defendiendo el valor del Antiguo Testamento para los cristianos. Lejos de estar despreciando las Escrituras, Lutero lo que intenta es “expresar su más reverente estima hacia las Sagradas Escrituras, que le ofrecen al hombre la bendición suprema de la salvación eterna en Cristo”.
5. El mismo Lutero dice: “Ruego y advierto a cada cristiano piadoso que no se deje ofender por la sencillez del lenguaje y algunas historias que hallará aquí (en el Antiguo Testamento). Que nunca dude, por más sencillas que parezcan ser, que son las mismas palabras, obras, juicios, y hechos de la gran majestad, poder, y sabiduría de Dios.”
6. Y en otro lugar Lutero dice que “las Escrituras, aunque también fueron escritas por hombres, no son de los hombres ni provienen de los hombres, sino de Dios”.
7. Y otra vez, “Debemos diferenciar entre la Palabra de Dios y la palabra de los hombres. La palabra de los hombres es poco sólida, flota en el aire y pronto se desvanece; pero la Palabra de Dios es más grande que el cielo y la tierra, más grande que la muerte y el infierno, porque forma parte del poder de Dios, y permanece para siempre”.
8. Y en algunas ocasiones Calvino es aun más explícito. Al hacer un comentario sobre 2′ Timoteo 3:16, el reformador genovés sustenta esta posición: Este es el principio que distingue nuestra religión de las otras, que sabemos que Dios nos ha hablado y estamos plenamente convencidos que los profetas no hablaron de sí sino, como órganos del Espíritu Santo profirieron sólo lo que les había sido comisionado desde el cielo. Todo aquel que desee  beneficiarse de las Escrituras debe aceptar primeramente este principio: que la Ley y los profetas no son enseñanzas dadas por los hombres según les plazca, o producidas por las mentes de los hombres, sino que fueron dictadas por el Espíritu Santo. Y concluye: “Le debemos a la Escritura la misma reverencia que le debemos a Dios, ya que Él es su única fuente y no hay nada de origen humano mezclado en esta fuente.”
9. En su comentario de los Salmos, se refiere a la Biblia como “la regla segura e inequívoca” (Sal. 5:11). Juan Wesley dice lo mismo. “La Escritura, entonces, es una regla suficiente en sí misma, entregada al mundo por hombres divinamente inspirados”.
10. “Si llegaran a haber errores en la Biblia, podrían haber miles. Si hubiera una falsedad en ese libro, no provino de la verdad de Dios”.11. Es una gloria de la iglesia de los primeros dieciséis o diecisiete siglos que los cristianos de todo lugar, por encima de sus diferencias de opinión sobre teología o en cuestiones relativas al orden eclesial, exhibieron al menos una alianza mental con la Biblia como la autoridad suprema e infalible para el cristiano. Podría ser descuidada; podría haber desacuerdos sobre sus enseñanzas; hasta podría ser contradicha; pero era la Palabra de Dios. Era la única regla infalible en cuanto a la fe y la práctica.
LAS PERSPECTIVAS LUEGO DE LA REFORMA
Luego del período de la Reforma la perspectiva ortodoxa de la Escritura sufrió crecientes ataques devastadores. En la Iglesia Católica Romana, los ataques provinieron de las tradiciones establecidas. Después de haberse debilitado por siglos, apelando a los padres de la iglesia en lugar de apelar a las Escrituras para dilucidar algún punto doctrinal, y como una reacción violenta a la Reforma Protestante, en 1546 la Iglesia Católica Romana colocó la tradición de la iglesia en el mismo nivel que las Escrituras como fuente de revelación. Sin duda en el Concilio de Trento no se consideraron todas las consecuencias de esta decisión, pero fueron monumentales. Este acto tuvo consecuencias trágicas para la Iglesia Católica Romana, como lo indica el desarrollo de doctrinas debilitadoras, el culto a María y la veneración de los santos. En teoría, la Biblia seguía siendo infalible, al menos para grandes sectores del catolicismo. Pero la profunda preferencia humana por las tradiciones en desmedro de la Palabra absoluta e infalible hizo que la autoridad de la Palabra de Dios cada vez pesara menos.
En el protestantismo el ataque provino de la llamada alta crítica. Por un tiempo, como resultado de su herencia y de la aguda polémica con el catolicismo, las iglesias Protestantes se mantuvieron firmes en la noción de una Biblia infalible. Pero durante el siglo dieciocho, y en particular el siglo diecinueve, la crítica de las Escrituras, respaldada por un naturalismo racionalista, logró desalojar la Biblia del lugar que había ocupado hasta ese entonces. Para la iglesia en la era del racionalismo la Biblia se convirtió en la palabra del hombre sobre Dios y el hombre; en lugar de ser la palabra de Dios al hombre. Finalmente, habiendo rechazado el carácter divino y único de la Biblia, muchos críticos rechazaron también su autoridad.
La Iglesia Católica debilitó la perspectiva ortodoxa de la Biblia al elevar las tradiciones humanas a la altura de las Escrituras. El protestantismo debilitó la perspectiva ortodoxa de las Escrituras bajando la Biblia al nivel de las tradiciones. Hay grandes diferencias, pero el resultado fue el mismo. Ninguno de estos grupos negaron la calidad revelacional de las Escrituras, pero en ambos caso el carácter único de las Escrituras se perdió, su autoridad fue invalidada, y la voz reformadora de Dios dentro de su iglesia fue olvidada. El hecho de que ninguna de estas posiciones puede ser defendida resulta evidente para cualquiera, y debería impulsar a la iglesia a regresar a su postura original. Sin embargo, esto no parece estar sucediendo. Por el contrario, algunos evangélicos que tradicionalmente han insistido en la inerrancia de la Palabra parecen moverse en una dirección más liberal, desplegando una actitud ambivalente con respecto a la infalibilidad.
Debemos ser extremadamente cuidadosos en este punto. Existe la posibilidad de cuestionar lo que significa “inerrancia”, que no es lo mismo que rechazarla peligrosamente y sin ambages. Por ejemplo, algunos académicos muy conservadores se han preguntado si inerrancia es el mejor término para usar con referencia a la Biblia, ya que demandaría una precisión de detalles tan estricta que debería incluir hasta una gramática perfecta, la que no existe. Han preferido el término infalibilidad. Otros no prefieren el término inerrancia porque este requiere unos estándares de exactitud modernos y científicos que los autores antiguos no poseían. Dichos académicos han preferido referirse a la Biblia como confiable o verdadera. Pero estas áreas no son tan importantes. Puede no haber acuerdo en estas áreas, ya que sabemos que no hay ningún término que describa a la perfección lo que queremos significar -inerrancia, infalibilidad, confiabilidad, carácter de fidedigna, veracidad, y otros. De donde no debemos movernos es de sostener el carácter único y la autoridad de la Biblia como la Palabra de Dios, en su totalidad y en parte. La palabra infalibilidad, con sus limitaciones, preserva este énfasis.
LA FILOSOFÍA DE LA CRÍTICA MODERNA
A la crítica bíblica moderna se le suele adjudicar el papel de haber derrumbado la vieja postura de la inerrancia. Se sostiene que la inerrancia era una opción posible cuando los hombres y mujeres conocían muy poco sobre los textos bíblicos y sobre la historia bíblica. Pero los descubrimientos modernos han cambiado la situación. Hoy sabemos que la Biblia tiene errores, así se nos dice, y por lo tanto el derrumbe de la infalibilidad es fait accompli. Por ejemplo, Cirenio, “no era estrictamente” el gobernador de Siria durante el tiempo del nacimiento de Cristo (Lc. 2:2). Moisés “no escribió” el Pentateuco. Un académico escribió que “el desarrollo científico del siglo pasado ha vuelto insostenible el concepto de la Biblia como el libro verbalmente inspirado al que podemos recurrir con absoluta certeza para la guía infalible en todas las cuestiones de fe y de conducta”. Pero, ¿la crítica moderna nos impone cambiar radicalmente nuestro concepto de las Escrituras? Comienzan a surgir las dudas cuando tomamos conciencia que muchos de estos supuestos errores de la Biblia no son descubrimientos recientes debido a la crítica científica, sino dificultades conocidas por los estudiosos bíblicos desde hace siglos. Orígenes, Agustín, Lutero, Calvino y muchísimos otros estaban conscientes de estos problemas. Sabían que los distintos períodos bíblicos son relatados en forma distinta por los diferentes autores. (Por ejemplo, en Génesis 15:13 se nos dice que la duración de la esclavitud de Israel en Egipto fue de cuatrocientos años, mientras que según Éxodo 12:41, fue de cuatrocientos treinta años.) Sabían que algunos detalles en los relatos paralelos a veces discrepaban (como en el número de ángeles en el sepulcro de Cristo luego de su resurrección). Pero entendían que estos eran sólo el resultado de los distintos enfoques de los autores o de un intento específico al escribirlos. No se sentían obligados a tirar fuera de borda el concepto que tenían de las Escrituras por causa de estos problemas.
El problema verdadero con la inerrancia va más allá de la información producida por la crítica científica, se remonta a la filosofía que sustenta la crítica moderna. Esa filosofía es el naturalismo. La perspectiva mundana niega lo sobrenatural, o busca colocarlo fuera de la investigación científica. Lo sobrenatural, por lo tanto, no tiene ninguna correlación directa con las palabras específicas del texto bíblico. Para usar el término de Francis Schaeffer, es una realidad de “estrato superior”, más allá de toda prueba o confirmación. Así escribe Pinnock: La crítica negativa es la herramienta de la nueva teología. No se la utiliza ahora para aclarar de forma  rápida las características de las enseñanzas bíblicas que pueden estar sujetas a objeción. Sirve ahora para desacreditar toda la noción en el corazón del cristianismo: que hay un cuerpo de información revelada, normativo para la teología cristiana. En el interés moderno de la hermenéutica no vemos resurgir la preocupación por tomar la verdad de la Escritura seriamente, sino sólo un intento de usar la Biblia de una manera nueva, no literal, y existencial.
Un ejemplo supremo de esto es la teología de Rudolf Bultmann, quien escribe volúmenes de exposición teológica pero que niega que la revelación cristiana posea algún tipo de contenido proposicional. Si este es el meollo de todo el debate sobre la inerrancia, entonces, es obvio que el debate es más serio que si sólo se tratara de la posibilidad de demostrar que existen unos pocos errores insignificantes en las Escrituras. Lo que está en juego es todo el tema de la revelación. ¿Puede Dios revelarse a la humanidad? Y para ser más específicos, ¿puede revelarse a través del lenguaje, que se torna normativo para  la fe y la acción cristiana? Con la Biblia inerrante estas cosas son posibles. Sin la inerrancia, la teología entra en el páramo de la especulación humana. La iglesia, que necesita de una Palabra de Dios firme, flaquea. Sin una revelación inerrante, la teología no sólo está a la deriva: carece de sentido. Si repudia su derecho a hablar de las Escrituras en base a la Escritura, desiste de su derecho a hablar sobre cualquier otro tema.
EN DEFENSA DE LA INERRANCIA
Debajo de cualquier defensa de las Escrituras como la Palabra de Dios fidedigna y con autoridad, está la roca firme de la veracidad divina. Los pasos a seguir en esta defensa son los siguientes:
1. La Biblia es un documento fidedigno. Podemos establecer que es fidedigna si la tratamos como si fuera cualquier otro documento histórico, como, por ejemplo, las obras de Josefo y los informes de guerra de Julio César.
2. Basado en la historia registrada en la Biblia tenemos suficientes razones para creer que el carácter central de la Biblia, Jesucristo, hizo lo que dice haber hecho y por lo tanto es quien dice ser: el único Hijo de Dios.
3. Siendo el único Hijo de Dios, el Señor Jesucristo es una autoridad infalible.
4. Jesucristo no sólo asumió la autoridad de la Biblia; la enseñó, hasta el extremo de enseñar que está libre de error y es eternal, por ser la Palabra de Dios. “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mt. 5:18).
5. Si la Biblia es la Palabra de Dios, como Jesús enseñó, entonces debe ser enteramente fidedigna e infalible, porque Dios es un Dios de verdad.
6. Por lo tanto, basado en las enseñanzas de Jesucristo, el infalible Hijo de Dios, la iglesia cree que la Biblia también es infalible. En otras palabras, la defensa de la inerrancia descansa en, y es una consecuencia de, el tipo de material presentado en los Capítulos 3 y 4. La Biblia como documento histórico nos da información fidedigna de un Cristo infalible. Cristo tiene a las Escrituras en gran estima. En consecuencia, las doctrinas de Cristo deberían, y deben, ser las doctrinas de sus seguidores.
EN CONTRA DE LA INERRANCIA
Muchos de los que siguen la lógica de la defensa tradicional de la inerrancia de las Escrituras, se sienten de todos modos incómodos frente a lo que parecen ser objeciones insuperables. Veamos cuáles son estas objeciones y veamos si son tan insuperables como parecen ser. La primera objeción se basa en el carácter de los textos bíblicos. Alguien podría decir: “Supongamos que se trata de documentos históricos fidedignos, ¿no será justamente ese uno de los problemas? Si es evidente que son documentos históricos, entonces son documentos humanos. Son selectivos con respecto a su contenido. Usan el lenguaje limitado, y a veces figurativo de la época en que fueron escritos. Los relatos paralelos revelan distintos puntos de vista sostenidos por diferentes autores. La terminación literaria del material varía. ¿Eso es lo que habría de esperar de una revelación divina? ¿No prueba esto que lo que en realidad tenemos entre manos es simplemente un libro humano? No nos incumbe a nosotros, sin embargo, decir de qué forma tendría que ser dada la revelación divina, ni insistir que la revelación no puede ser divina porque tiene determinadas características.
Es evidente que nada humano puede ser un vehículo apropiado para la verdad de Dios. Pero Dios no está impedido de rebajarse al lenguaje humano para transmitir su verdad infalible. Calvino comparó las acciones de Dios a las de una madre que usa un lenguaje infantil para comunicarse con su hijo. Se trata de una conversación limitada, ya que el niño no puede conversar al nivel de la madre. Pero, sin embargo, es una comunicación verdadera. Por lo tanto, el carácter de los documentos en sí no tiene importancia con respecto a la cuestión de la inerrancia. Una segunda objeción a la inerrancia surge a partir de la primera. No se basa tanto en el carácter de los libros bíblicos sino en el hecho de que es evidente que son producciones humanas. “Errar es humano”, sostienen estos críticos, “por lo tanto, la Biblia, al ser un libro humano, debe contener errores”. A simple vista este argumento parece resultar lógico, pero si lo examinamos más detenidamente, veremos que no necesariamente lo es.
Si bien los seres humanos cometemos errores, no es necesariamente cierto que un individuo dado cometerá errores a toda hora y en todo lugar. Por ejemplo, el desarrollo de una ecuación científica para el propósito para el que es válida, es literalmente infalible. Lo mismo puede decirse de un aviso correctamente impreso que anuncia una reunión, las instrucciones para operar un automóvil y otras cosas.  John Warwick Montgomery señala, al desarrollar este argumento: “Si bien es cierto que la producción de sesenta y seis libros que son inerrantes  y complementarios, a lo largo de los siglos, y por parte de diferentes autores, es un emprendimiento de gran envergadura -a tal punto que apelamos con gozo al Espíritu de Dios para realizarlo-, no hay nada metafísicamente inhumano o contra la naturaleza humana en la realización de dicho emprendimiento”.
Puede resultar instructiva la analogía entre la concepción y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo y como nos llegó la Biblia. Leemos que cuando el Señor fue concebido en el vientre de la virgen María, el Espíritu Santo la cubrió con su sombra para que el hijo que iba a nacer fuera llamado “el Hijo de Dios” (Lc. 1:35). Lo divino y lo humano se encontraron en la concepción de Cristo, y el resultado fue humano y divino a la vez. Cristo fue un hombre real. Fue una persona en particular, un judío. Tenía un físico que podía pesarse y una apariencia que podía ser reconocida. Se le podría haber sacado una fotografía. Empero, también era el Dios Todopoderoso y sin pecado. Podemos comparar la manera como el Espíritu Santo cubrió a la virgen María para que concibiera al Hijo de Dios humano en su vientre, con la forma como el Espíritu Santo cubrió las células cerebrales de Moisés, David, los profetas, los evangelistas, Pablo y otros escritores bíblicos, para que de sus mentes emanaran los libros que constituyen la Biblia. Sus escritos llevan las marcas de la personalidad humana. Varían en su estilo. Sin embargo, la fuente primaria es divina, y el toque humano no las tiñe de errores del mismo modo que el vientre de María no manchó de pecado al Salvador.
Una tercera objeción a la inerrancia se basa en el hecho de que se afirma que sólo los escritos originales son inerrantes, no así las copias que fueron hechas de los mismos con posterioridad, y en las que se basan nuestras traducciones contemporáneas. Como ningún ser vivo ha visto alguna vez estos escritos originales, y por lo tanto no podemos ni verificar ni desacreditar esta afirmación, ¿no se trata de un epistemológico sin sentido apelar a ellos? “¿Qué si existe un original inerrante?”, podría argumentar alguien. “Como no lo tenemos, no tiene sentido afirmar que la Biblia es inerrante”.
Pero, ¿acaso no tiene sentido hacerlo? No tendría sentido si las siguientes dos condiciones fuesen ciertas: (1) si el número de supuestos errores permaneciera constante cuando nos remontamos en el tiempo de copia en copia hacia los escritos originales, y (2) si los que creen en la infalibilidad apelaran a un original que difiere sustancialmente de las mejores copias de manuscritos en existencia. Pero ninguna de estas condiciones se cumple. Por el contrario, cuando se examinan las copias que se remontan en la dirección de los escritos perdidos, el número de errores textuales disminuye, lo que anima a suponer que si se pudiera llenar el intervalo entre los originales y los primeros textos y fragmentos (algunos papiros del Nuevo Testamento se remontan al primer siglo), todos los supuestos errores desaparecerían… El evangélico conservador sólo apela a los escritos ausentes como autoridad por encima de los mejores textos existentes en aquellas instancias, limitadas y específicas (como el registro de numerales), donde la evidencia independiente muestra que desde el principio pudo haber una alta probabilidad de errores transcripcionales.
Los que creen en la infalibilidad tratan los problemas textuales de la misma manera que un académico secular trata los problemas relacionados con cualquier documento antiguo. Sin embargo, debido al número y la variedad extraordinaria de los manuscritos bíblicos, no hay ningún motivo para dudar que los textos contemporáneos no son idénticos a los textos originales, excepto en muy pocos lugares. Y estas áreas problemáticas son conocidas por los comentaristas bíblicos.
Una cuarta objeción a la doctrina de la inerrancia tiene que ver con la función del lenguaje corno vehículo de la verdad. Algunos académicos sostienen que la verdad trasciende el lenguaje, de modo que la verdad de las Escrituras sólo puede hallarse en los pensamientos de las Escrituras más que en sus palabras. Pero, ¿esto  tiene algún sentido? “Aceptar la inspiración de los pensamientos pero no de las palabras de los escritores bíblicos contradice las afirmaciones de las Escrituras, y además carece intrínsecamente de sentido. ¿Qué es un pensamiento inspirado expresado en un lenguaje no inspirado?”17, plantea Pinnock. Si la Biblia ha sido inspirada, debe haber sido verbalmente inspirada.
Y una inspiración verbal es sinónimo de infalibilidad. Para ser precisos, existen algunas partes en las Escrituras donde la elección de una palabra puede no hacer mucha diferencia para registrar un hecho o una doctrina. La manera como están expresados algunos versículos puede ser cambiada, como lo hacen los traductores para poder transmitir el significado real a una determinada cultura. Pero también existen otros lugares donde las palabras son cruciales, y una doctrina se verá afectada si no tomamos las palabras con la seriedad que ellas se merecen. Para poder tener una Biblia que tenga autoridad, es necesario que también tengamos una Biblia verbalmente inspirada y, en consecuencia, infalible; una Biblia que sea infalible en esta cuestión como también en otras. Esta opinión está de acuerdo con las propias enseñanzas de la Biblia y con la naturaleza del lenguaje.
LA CUESTIÓN DE LOS ERRORES
Para terminar, tenemos los que pueden seguir el argumento hasta aquí, y aun estar en parte de acuerdo con las conclusiones, pero que, sin embargo, sienten que algunos “errores” han sido sacados a la luz por los “resultados irrefutables” de los académicos bíblicos. ¿Existen errores comprobados? En algunos lugares hay dificultades. Nadie cuestiona eso. Pero, ¿los académicos han podido realmente demostrar que  los libros de la Biblia son falibles y que por ende fueron escritos sólo por hombres? Hubo un tiempo, no hace mucho, cuando afirmaciones tales como esta eran expresadas por personas influyentes, sin ningún tapujo. Hace unos años casi todos los académicos y teólogos bíblicos hablaban de determinados resultados o hallazgos que se suponía habrían de acabar con el concepto ortodoxo de la Biblia para siempre. Hoy, sin embargo, como cualquiera que haya tenido la oportunidad de analizar en profundidad estas cuestiones lo sabe, estas aseveraciones no ocurren con tanta frecuencia. En realidad, casi no ocurren en absoluto. ¿Por qué? Sencillamente porque, como resultado de los avances de las investigaciones arqueológicas y bíblicas, dichos resultados que se decían ser irrefutables han sido destruidos en las propias narices de quienes los sostenían.
En 2a Reyes 15:29 hay una referencia a un rey de Asiria llamado Tiglat-pileser. Se nos dice que había conquistado a los israelitas del reino del norte y había llevado a muchos cautivos. Hace sólo una generación, los académicos nos decían -todavía tenemos sus libros en nuestras bibliotecas- que este rey nunca había existido y que el relato de la derrota de Israel por parte de Asiria lindaba con la mitología. En la actualidad, sin embargo, los arqueólogos han excavado la capital de Tiglat-pileser y conocemos su historia. Se han encontrado bloques de ladrillo con su nombre grabado que rezan: “Yo, Tiglat-Pileser, rey de las tierras al occidente, rey de la tierra, cuyo reino se extiende hasta el gran mar…” El lector puede encontrar relatos de sus batallas con Israel en el libro Ancient Near Eastern Texts Relating to The Old Testament de James B. Pritchard. Por ese mismo entonces, algunos académicos negaban que Moisés pudiera haber escrito los primeros cinco libros de la Biblia, alegando que la escritura aún no había sido inventada en sus días, un argumento que parecía irrefutable. Desde ese entonces, sin embargo, los arqueólogos han desenterrado miles de tabletas e inscripciones escritas cientos de años antes de Moisés y aun antes de Abraham. Se conocen, en realidad, seis diferentes idiomas anteriores al período de Moisés.
En tiempos recientes también podíamos encontrar muchos que negaban que los libros históricos del Nuevo Testamento hubiesen sido escritos lo suficientemente cerca en el tiempo a los acontecimientos que relatan para ser confiables. Los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) en particular se fechaban tardíamente; y Juan, que parecía tener mucha influencia griega, se llevaba al siglo segundo de la era cristiana, y algunos académicos lo llevaban hasta el siglo tercero. Con el tiempo, sin embargo, se descubrió en Egipto un papiro que obligó a los académicos a fechar el cuarto evangelio con anterioridad al año 125 d.C., y posiblemente con bastante anterioridad a esa fecha. Los resultados de la erudición, en lugar de desacreditar la Biblia, cada vez más confirman sus afirmaciones. No son prueba de su infalibilidad -ni toda la información podría ser capaz de hacer eso-, pero sí contribuyen a la confiabilidad de la Biblia. No revelan nada que sea incompatible con las afirmaciones de las Escrituras.
La revista Time, en una cobertura que hizo sobre la Biblia en 1974, reconoció que,  La amplitud, sofisticación y diversidad de todas estas investigaciones bíblicas es asombrosa, pero plantea una interrogante: ¿ha convertido la Biblia en algo más creíble o menos creíble? Los que la leen de manera literal, que sienten que el piso se les mueve cada vez que un versículo es cuestionado, dirán que la credibilidad ha sufrido un golpe. Se ha sembrado la duda, la fe corre peligro. Pero los creyentes que esperan algo distinto de la Biblia, podrán bien concluir que su credibilidad ha sido fortalecida. Después de dos siglos de enfrentarse a las armas científicas más potentes, la Biblia ha sobrevivido -y posiblemente esté en una mejor posición después de haber sido sitiada-. Aun en el campo de los críticos -los hechos históricos- las Escrituras parecen ser más aceptables ahora que cuando los racionalistas comenzaron sus ataques.
El cristiano no debe sentir ningún temor de basarse en la Palabra de Dios, reconociéndole su autoridad del mismo modo que lo hizo el Señor Jesucristo. Podrá haber períodos en que las teorías críticas la contradicen. Los argumentos pueden parecer irrefutables, hasta tal extremo que si uno se enfrenta a ellos puede ser tildado de oscurantismo. Los sabios de este mundo dirán: “Puedes creer eso si lo deseas, pero los resultados de la crítica científica nos enseñan otra cosa”. Estas cosas ya han sucedido y seguirán sucediendo. Pero los cristianos que se basan en las Escrituras verán aun durante su vida cómo se desmoronan a los pies de los académicos los resultados que se decían irrefutables, y cómo las afirmaciones de la Biblia sustentadas por el Señor Jesucristo, las creencias históricas de la iglesia, prevalecen. Hace unos años el líder de la Iglesia Anglicana, el Obispo Ryle de Liverpool, escribió: “Prefiero la teoría verbal absoluta sobre la inspiración de la Biblia, con todas las dificultades que conlleva, antes que la duda. Acepto las dificultades, y humildemente espero que se diluciden. Pero mientras espero, estoy firme sobre la roca”.
Notas 

1. Irenaeus, Against Heresies, II, xxvii, 2. The Ante-Nicene Fathers, vol 1, ed. Alexander Roberts and James Donaldson (1885; reimpreso ed., Grand Rapids, Mich,: Eerdmans, n. d.), p. 399. 
2. Cyril of Jerusalem, Cathetical Lecturas, IV, 17. The Nicene and Post-Nicene Fathers, Series 2, vol. 7, ed. Philip Schaff and Henry Wace (1893; reimpreso ed., Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, n. d.), p. 23. 
3. Augustine, Epistles, 82. The Fathers of the Church, vol. 12, “St. Augustine: Letters 1-82″, trad. Wilfrid Parsons (Washington, D. C.: The Catholic University of America Press, 1951), pp. 392, 409. 
4. Augustine, “On the Trinity”. Prefacio al cap. 3, The Nicene and Post-Nicene Fathers, Series l, vol 3, ed. Philip Schaff (Buffalo: The Christian Literatura Company, 1887), p. 56. 
5. J. Theodore Mueller, “Luther’s Cradle of Christ” Christianity Today, octubre 24, 1960, p. 11. 
6. Martín Luther, “Preface to the Old Testament”, What Luther Says: An Anthology, ed. Ewald M. Plass, vol 1 (St. Louis:Concordia, 1959), p. 71. Este pasaje fue citado, en una traducción un poco distinta, por Mueller en “Luther’s `Cradle of Christ”. 
7. Martín Luther, “That Doctrines of Men Are to Be Rejected”, What Luther Says: An Anthology, vol 1, p. 63. 
8. Martín Luther, Tabla Talk, 44, A Compend of Luther’s Theology, ed. Hugh Thomson Kerr (Philadelphia: Westminster,1943), p. 10. 
9. John Calvin, Calvin’s New Testament Commentaries, vol 10, “The Second Epistle of Paul the Apostle to the Corinthians and the Epistles to Timothy, Titus and Philemon”, trad. T. A. Small (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1964), p. 330. 
10. John Wesley, A Roman Catechism, Pregunta 5, The Works of John Wesley, vol 10 (1872; reimpreso ed., Grand Rapids, Mich.: Zondervan, n. d.), p. 90. 
11. John Wesley, The Works of John Wesley, 4:82. 12. W. L. Knox, Essays Catholic and Critical (London: Society for Promoting Christian Knowledge, 1931), p. 99. 
13. Clarks H. Pinnock, A Defensa of Biblical Infallibility (Philadelphia: Presbyterian and Reformad, 1967), p. 4. 
14. Esta manera clásica de encarar la defensa de las Escrituras ha sido desarrollada en toda su extensión por R. C. Sproul en su ensayo “The Case for Inerrancy: A Methodological Analysis”, en God’s Inerrant Word, pp. 248-60. 
15. John Warwick Montgomery, “Biblical Inerrancy: What Is at Stake?” en God’s Inerrant Word, p.33. 
16. Montgomery, God’s Inerrant Word, p.36. 
17. Pinnock, Biblical Infallibility, p. 8. 
18. “The Bible: The Believers Gain”, Time, diciembre 30, 1974, p. 41 
Leer más...

Caminar por la senda estrecha


Cuando su vida haya terminado, y esté delante del Creador para rendir cuenta de cómo vivió, ¿qué le dirá? ¿Que trabajó duro, que tuvo una casa hermosa, y que llevaba a su familia a tomar vacaciones maravillosas? ¿O que le sirvió sin demora y obedientemente, tratando de ser como Jesús en todo lo que decía y hacía?
Después que muramos, todos nuestros logros serán puestos delante del Señor para ser evaluados. En ese momento, no importará cuántos elogios haya usted recibido, ni qué tan lejos llegó en su profesión, ni cuánto dinero acumuló. Lo único que importará será lo que Dios piense en cuanto a cómo usó usted sus talentos, dones y oportunidades que Él le dio.
La Biblia está llena de sabios consejos que, si se ponen en práctica, pueden llevar a la prosperidad terrenal. Sin embargo, lo importante es si su deseo principal es seguir al Señor o lograr la prosperidad terrenal. Cuando alguien se dedica a Cristo y anda en obediencia a Él sin importar las consecuencias, puede tener éxito tanto en el mundo como a los ojos de Dios.
Los primeros pasos
El Salmo 1 brinda una descripción de cómo caminar por la senda estrecha del éxito según Dios, siguiendo ciertos principios bíblicos diariamente. Usted puede comenzar a practicarlos ahora mismo, con la ayuda del Espíritu Santo.
Tenga cuidado con sus relaciones: El primer versículo del salmo tiene que ver con las relaciones, y recomienda evitar tres cosas si queremos agradar a Dios.
No ande en consejo de malos. Nunca seremos verdaderamente exitosos si buscamos la dirección de quienes no conocen al Señor. Esto se aplica a todos los aspectos de la vida: los negocios, las finanzas, las relaciones, y todo lo demás. El título impresionante de alguien o su amplia experiencia, no son ninguna garantía de que su consejo sea bueno. Incluso, debemos tener cuidado en cuanto a aceptar la guía de otros cristianos, porque no todos los creyentes son espiritualmente maduros y sabios. Su consejo puede ser, en realidad, más carnal que espiritual. La única manera de proteger nuestro caminar, es comparar todo consejo que recibamos, con lo que dice la Biblia. Si hay alguna contradicción, ignore ese consejo, porque no le conducirá donde el Señor quiere que vaya.
No ande en camino de pecadores. Aunque es posible que tenga que vivir o trabajar con quienes están en un mal camino, usted no tiene que participar en sus prácticas. Cuando los demás le inciten a transigir y a hacer lo que usted sabe que está mal, no tenga temor de estar solo en el camino de Dios. Estamos llamados a ser luz del mundo, no a mezclarnos con sus tinieblas. El Señor nos pone en medio de incrédulos, para que puedan ver al Salvador en nosotros (Mt 5.14-16). Si Dios quiere prosperarlo en su lugar de trabajo, Él lo hará a su propia manera y en su tiempo.
No se siente en silla de escarnecedores. Si usted se está preguntando quiénes son los escarnecedores, simplemente prenda su televisor. El mundo está lleno de personas que se burlan de Dios, de su pueblo, y de su Palabra. Atacan con un lenguaje grosero, o descalifican con su razonamiento intelectual. Los creyentes nunca deben sentirse a gusto entre ellos. A pesar de que estamos llamados a ser testigos de Cristo en un mundo perdido, es prudente que tracemos líneas de protección para no ser influenciados negativamente o engañados.
Conságrese a la Palabra de Dios:  El Salmo 1.1 menciona las cosas que no deben hacerse­, pero el versículo 2 nos dice qué prácticas positivas debemos incorporar a nuestras vidas para poder realmente tener éxito.
Deléitese en la ley de Dios. A la persona que se deleita en la Palabra no le hace falta que le digan que la lea, porque tendrá anhelo de ella. La Biblia tiene riquezas asombrosas para quienes estén dispuestos a dejar que la verdad divina sature sus corazones. Ésta revela al Señor, renueva la mente, aumenta la fe y satisface el alma. Pero si la descuidamos, viviremos como mendigos espirituales, ­siempre con hambre, y nunca satisfechos.
Medite en la Palabra de Dios día y noche. La meditación bíblica es la práctica de dejar que la Palabra empape nuestras almas y cambie nuestras vidas. Consiste en reflexionar acerca de lo que un pasaje en particular le está diciendo; sin buscar información, sino aplicación personal. La meditación es interactiva, porque mientras usted está leyendo y pensando en los versículos, también está hablando con el Señor y haciéndole preguntas. Cuando yo medito en un pasaje, normalmente le pregunto a Dios lo siguiente:
¿Mencionan estos versículos algunas advertencias o cosas que debo evitar?
¿Hay aquí una verdad que necesito entender?
¿Ha prometido Dios algo que todavía no he creído?
¿Hay algunas bendiciones que Dios quiere que yo disfrute?
La clave para meditar en la Biblia es la perseverancia y la paciencia. Hay un tesoro enterrado en la Palabra de Dios, pero quienes escarban solamente la superficie jamás lo encontrarán. Si usted desea tener una vida realmente exitosa, debe hacer que esto se convierta en una práctica regular de su rutina diaria. Leer rápidamente un capítulo cada mañana no avivará un deseo por la Palabra de Dios, ni producirá la transformación que el Señor quiere lograr en su vida.
Las recompensas del éxito
Si usted cuida fielmente sus relaciones con otras personas, y hace que la Palabra de Dios sea la prioridad, podrá esperar resultados maravillosos. Salmo 1.3 describe un cuadro hermoso de la vida cuando la persona ha decidido seguir el camino del Señor.
Un fundamento firme: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas”. Si usted sigue los preceptos de Dios, tendrá estabilidad, no importa los problemas que enfrente en la vida. Aunque rujan y azoten los vientos de la tormenta, podrá mantenerse firme porque sus raíces están alimentadas por la corriente eterna de la vida de Cristo que fluye en usted. El mundo y sus placeres no ofrecen nada en comparación con la paz, el gozo y la seguridad de conocer a Jesucristo.
Un fruto abundante: “Será como árbol… que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae”. El éxito verdadero no se mide por las cosas sino por el fruto. Cristo dijo a sus discípulos que la única manera como podían ellos dar fruto, era permaneciendo en Él (Jn 15.4). Todos nuestros logros no servirán de nada si no dejamos que Cristo viva a través de nosotros. Cuando su Espíritu que mora en nosotros transforma activamente nuestro carácter y nos prepara para que realicemos lo que Él nos ha llamado a hacer, seremos como árboles que producen una cosecha continua. Solo hay dos opciones en la vida: Podemos vivir para nosotros mismos y producir “tamo que arrebata el viento” (v. 4), o fruto duradero que glorifica a Dios y contribuye al bien de los demás.
Una prosperidad genuina: “Y todo lo que hace, prosperará”. Tenemos que deshacernos de la idea de que la prosperidad es sinónimo de riquezas, prestigio o fama. Estas cosas no son señales verdaderas de éxito desde la perspectiva divina. Lo importante es obedecer la voluntad de Dios, y glorificarlo en todas las cosas.
El Señor le capacitará para que se convierta en una persona verdaderamente exitosa, si se lo permite. Pero debe recordar que hay dos clases diferentes de prosperidad: espiritual y material. La prioridad de Dios es siempre la espiritual. ¿Qué clase de éxito está buscando usted? Está en el buen camino si su amor al Señor y a su Palabra va en aumento, si su carácter es cada vez como el de Jesús, y si su meta en la vida es andar en la voluntad de Dios. Donde sea que se encuentre en ese camino, ya sea al comienzo o en algún punto intermedio, enfóquese en Cristo ­y manténgase caminando con Él.
Autor: Charles Stanley – Ministerios En Contacto


Leer más...

Tatuaje y piercing ¿una moda juvenil inofensiva?














¿Por qué será que tantos cristianos están en contra de que uno se deje hacer un tatuaje o un piercing? La Biblia, después de todo, no dice nada sobre eso – ¿o sí?
Se cree que ya más de tres millones de alemanes están tatuados; una tendencia en incremento. Los símbolos varían mucho: de víboras, elfos, calaveras, rosas, entre otros. Esos tattoos (designación moderna para los tatuajes) son especialmente buscados por la gente joven. Por ejemplo, un dia-rio ya en 1996 escribió lo siguiente bajo el título “Imágenes que se meten debajo de la piel”: “Los que practican el culto al cuerpo en los 2000 centros de Tattoo existentes están a la búsqueda de nuevos desafíos, del más reciente placer. Lo que gusta está permitido: bodypainting (pinturas en cuerpo), aretes nasales, piercing de metal en todas las partes del cuerpo.”
Al mismo tiempo se ofrecen formas cada vez más extravagantes, que en parte también son dolorosas. De moda está el “branding” (marcación), durante lo cual las “víctimas” tienen que aguantar bastante cuando un sello calentado a 1000 grados es presionado sobre su piel. Para tipos aun más duros existe el “tuckering”, que es meter grapas de metal en la piel. Conclusión: Lo que antes era considerado o practicado como castigo, humillación, desfiguración o identificación de esclavos, hoy es considerado como “cool” (de moda) y encuentra cada vez más seguidores. Una revista mundana escribe sobre el tema “piercing”: “Está de moda ponerse un aro en la nariz, en el ombligo o en el área íntima.”
Entre los hombres jóvenes se usan mucho los aros en la oreja. Lo cuestionable es, cuando también los creyentes se muestran de esta manera; y aún más cuando consideramos que los hombres que aparecían con ese tipo de “adorno” en la oreja en los años 60 eran homosexuales. El aro era su distintivo en aquel entonces. Por supuesto que los adolescentes creyentes no piensan en eso, y en la actualidad ya no tiene ese significado. Pero, ¿se podrá ignorar totalmente la raíz de esta práctica?
Aros en la oreja y también en la nariz de la mujer israelita, de lo contrario, eran considerados como adornos según la Biblia (Ez 16:12). Y especialmente el aro en la nariz era tomado como símbolo de sumisión de la mujer a la autoridad del hombre (Gn 24:47). Esa imagen también es usada por la Biblia en otro lugar como símbolo del juicio, en este caso sobre el ejército de los asirios. “Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz.. “ (2 Re 19:28; Jer 37:29).
En tiempos del Antiguo Testamento, a un esclavo que quería quedarse con su señor, se le horadaba la oreja con una lesna como señal de sumisión voluntaria, “y será tu siervo para siempre” (Dt 15:17; cp Ex 21:6).
Podremos pensar aquí en un paralelo (sin tomarlo como una declaración dogmática). ¿Será que esta moda constituye una señal de que uno se ha puesto a disposición, consciente o inconsciente, de otro, como un esclavo? La Biblia habla de que existe un ser invisible que esclaviza, que ata a los seres humanos a través del pecado. También le llama el dios de este siglo (Jn 8:34 y 2 Co 4:4).
Conocedores llaman los años 90 “la década de los homosexuales”. Quizás los subsiguientes historiadores eclesiásticos consideren que la primera década del nuevo milenio haya sido el tiempo en el que la cristiandad se ha ajustado más rápidamente al espíritu de ese tiempo.
Tatuarse antes era el símbolo del mundo clandestino, y era la práctica preferida de los presos. Esas prácticas provienen de los pueblos primitivos, quienes practicaban ese tipo de transformaciones de la piel mayormente por razones religiosas y de culto.
En la Palabra de Dios, el Señor explícitamente prohíbe a Israel, Su pueblo del pacto, el hacerse rasguños o cortes en la piel – en cierto sentido los precursores de las actuales técnicas y prácticas elaboradas (Lv 19:28; 21:5). “Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto” (Dt 14:1).
Ese tipo de acciones en el mundo pagano generalmente eran realizadas en conexión con el duelo por un fallecido. Las advertencias de las Escrituras tienen su razón de ser, a pesar de que la Biblia no da una explicación más profunda sobre esta prohibición. Los que comentan estos pasajes mosaicos, sin embargo, son bastante unánimes en sus interpretaciones. El Comentario Bíblico Wycliffe dice sobre el mandamiento de Levíticos 19:28: “Prohibía cualquier desfiguración intencional de la persona. Tanto las incisiones como los tatuajes del cuerpo eran practicados por los paganos.”1
Otro comentador escribe sobre el mismo pasaje bíblico: “La práctica de producirse incisiones en cara, brazos y piernas como expresión de luto, era práctica universal entre los paganos. Era considerada como señal de respeto hacia el muerto, y también como sacrificio de reconciliación para los dioses que reinan sobre la muerte. Los judíos habían aprendido esta costumbre en Egipto y estaban en peligro de volver a caer en eso (Jer 16:6; 47:5). Los tatuajes también estaban relacionados con los nombres de demonios, y eran una señal permanente de apostasía, o sea de rebelión.”
Si se puede o no hacer declaraciones de tanta precisión, no lo sé. Pero debería darnos que pensar que el auge de los tatuajes va de la mano del florecimiento de corrientes paganas y esotéricas. De ahí que es notable que la Biblia hable de esta práctica en el contexto del juicio de Dios sobre las naciones Jer  41:5; 48:37). Por eso los cristianos en general deberían tomar distancia de los tatuajes. Un boletín informativo, por ejemplo, escribe sobre este mismo tema, diciendo: “Consejeros pastorales cuentan que las personas con tatuajes que se convierten a Jesucristo, a menudo sienten ‘instintivamente’ que las imágenes en su piel no caben con su nueva situación como hijos de Dios.”
En conexión con Deuteronomio 14:1, el mismo comentador escribe: “Si bien estas acciones en sí mismas pueden parecer inocentes, las mismas estaban conectadas con prácticas y conceptos de fe contrarios a Dios.”
El hacerse incisiones en la piel para la exaltación del éxtasis religioso es mencionado en 1 Reyes 18:28.Ese versículo habla de cómo los sacerdotes de Baal bailaban alrededor de su altar, cortándose la carne hasta que sangraba, y entrando en éxtasis. El Comentario Bíblico Wycliffe anota sobre la técnica de alcanzar una “transfiguración” espiritual a través de la danza que: “Tales prácticas también son conocidas en la actualidad por ciertos derviches.”2
Hay festivales y encuentros de jóvenes cristianos que se parecen en forma sorprendente – al menos en lo que respecta a los movimientos corporales – a esas actuaciones de los sacerdotes de Baal, en los cuales se intenta establecer un estado de conciencia transformado a través de antiquísimos métodos paganos. El éxtasis producido por todo eso es tomado como obra del Espíritu Santo, ya que, así se argumenta, después de todo era un concierto cristiano. El apóstol Pablo advierte en 1 Corintios 10:7: “No seáis idólatras, como algunos de ellos, según esta escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.” El verbo “paizo” utilizado en el griego para “jugar” significa literalmente comportarse como un niño; también puede ser traducido con saltar, brincar o bailar.
Otra idea alarmante se presenta. En el libro del Apocalipsis hay una profecía famosa acerca de corno en el fin de los días, todos tendrán que aceptar el número de la bestia.
O sea que llega a haber algo así como un “tatuaje global” o un “piercing en masas” o cualquiera sea la forma que se utilizará para la identificación de la gente. Según el estado actual de las cosas, uno tiene la impresión de que esta generación tiene cada vez menos temor de entrar en contacto con este tipo de “marcación”.
Alexander Seibel
Llamada de Medianoche
1    Commentario Bíblico Wycliffe, pág. 101
2    Ibid., pág.333
Leer más...

CHARLES HADDON SPURGEON


EL PRÍNCIPE DE LOS PREDICADORES
1834-1892








LOS AÑOS DE FORMACIÓN
La biografía del más notable predicador del siglo diecinueve, Charles Haddon Spurgeon.
Spurgeon nació en Kelvedon, Essex, el 19 de Junio de 1834. Fue convertido a Cristo en una visita inesperada, debido a una tremenda tormenta de nieve, a una capilla metodista ubicada en Artillery Street, Colchester, el día 6 de Enero de 1850. Recibió el bautismo por inmersión en el río Lark, en Isleham, el día 3 de Mayo de 1850. Predicó durante unos meses en los campos alrededor de la ciudad de Cambridge. Muy pronto se convirtió en Pastor de la Capilla Bautista de Waterbeach, en 1852. Un año más tarde aceptó una invitación para predicar en una iglesia de mucha tradición, ubicada en New Park Street, Londres.

Charles fue el primogénito de diecisiete hijos. Cuando sólo contaba con dieciocho meses de edad, su padre fue a vivir a Colchester donde se encargaba de la contabilidad de un comercio de carbón. Mientras llevaba registros contables ejerció el pastorado de una iglesia independiente en una ciudad cercana llamada Tollesbury. Charles fue enviado a vivir con su abuelo en la localidad de Stambourne. El abuelo también era un pastor devoto, santo y digno de una iglesia independiente. Durante la semana era agricultor y los domingos predicaba. Hizo esto durante cincuenta años.

Desde muy temprana edad, Charles leyó los libros de teología de su padre y de su abuelo. Cuando tenía once años de edad asistió a una escuela en Colchester y más tarde pasó dos años en una escuela de Maidstone. Posteriormente se convirtió en ayudante de maestro en una escuela de Cambridge, y seguramente hubiera sido admitido a la Universidad de Cambridge si se hubiera permitido la entrada a los no-conformistas. En lugar de convertirse en un estudiante, enseñó en una escuela en esa famosa ciudad universitaria.

Spurgeon nunca asistió a ninguna escuela teológica. En una ocasión se le había concedido una cita con el director de un prestigiado seminario, pero por una equivocación de una sirvienta que olvidó informarle a Spurgeon que el director lo esperaba en un salón contiguo, la entrevista nunca se realizó.

En ese entonces ya era Pastor en Waterbeach y su congregación había crecido de un puñado de miembros hasta contar con más de cuatrocientos. Su primer sermón, cuando contaba con sólo dieciséis años de edad, había sido bendecido en Teversham. Fue en la casa de unos campesinos, y continuó predicando hasta que fue a Waterbeach. Durante dos años, la capilla de esa localidad tuvo que ampliarse sustancialmente para albergar a todos los que querían escucharlo. Venían de lejos para oír sus sermones.

Un día le correspondió ser un conferencista especial para un evento de la Unión de Escuelas Dominicales en Cambridge. Un tal señor George Gould participaba en la reunión y después de escucharlo recomendó de manera especial a Spurgeon a su amigo Thomas Olney, un diácono de la Capilla New Park Street, en Londres. Después de cuatro visitas a la Capilla New Park Street, Spurgeon aceptó la invitación para fungir como ministro bajo prueba durante seis meses. En unas pocas semanas y después de una reunión especial de la iglesia, se le pidió a Spurgeon que fuera su pastor permanente. En Abril de 1854 se convirtió en el pastor de New Park Street Chapel.

Muy pronto la capilla no pudo albergar a la creciente congregación. Esa capilla no había visto tanta bendición en muchos años. La influencia de un padre y de un abuelo piadoso, de una madre llena de oración, de las obras de los autores puritanos de los que se rodeaba siempre (y que devoraba con avidez) y de la educación que recibió de un perceptivo director de escuela (a una temprana edad podía leer Latín, Hebreo y Griego) todo esto contribuyó, durante los años formativos de su vida, para que Charles Haddon Spurgeon se convirtiera en el Príncipe de los Predicadores, primero en la Capilla New Park Street, y luego en el Tabernáculo Metropolitano que él mismo construyó.

1855
"Agárralos vivos a todos"
En este año encontramos a Spurgeon totalmente establecido en Londres y gozando de una popularidad creciente. Algunos sermones ocasionales, publicados de manera individual, habían abierto el apetito del público cristiano, por lo que se propuso publicar un sermón semanal, bajo el título El Púlpito de la Capilla New Park Street. En esta nueva aventura recibió toda la cooperación de Joseph Passmore, un joven impresor y editor que era miembro de la iglesia que se congregaba en la Capilla New Park Street, en Southwark, Londres. Se desarrolló entre ellos una amistad que duró toda la vida.

Debido al constante crecimiento de la congregación, se tuvo que tomar dos medidas: la antigua Capilla de New Park Street fue ampliada, y mientras las obras de ampliación se llevaban a cabo, se utilizó el salón de Exeter Hall, para los servicios de adoración. El primer servicio en el Exeter Hall tuvo lugar el día 11 de Febrero de 1855, y multitudes de personas se congregaron ese día, con sus Biblias en la mano y el himnario del Doctor Rippon bajo el brazo. Los caricaturistas de los periódicos se pusieron a trabajar de inmediato, y dos caricaturas favoritas fueron "el señor Azufre" y "agárralos vivos a todos."

El primer domingo de Junio de 1855, la congregación regresó a la ahora ampliada Capilla en New Park Street. Le cabían 300 personas más que antes, ¡pero resultó que todavía era muy pequeña para las multitudes que se congregaban!

En ese mismo mes, Spurgeon cumplió veintiún años, y predicó sobre Santiago 4: 14, "¿Qué es tu vida?" Este sermón se publicó bajo el título de Cuadros de la Vida, y tuvo una gran acogida por el público.

En el mes de Julio Spurgeon viajó a Escocia y tuvo mucho éxito predicando en las ciudades del norte de Inglaterra en su camino a Escocia. Predicó en Edinburgo, Glasgow y otras ciudades escocesas. Atrajo a sus veintiún años las más grandes multitudes en la historia de ese país, que venían a escucharlo con mucho interés. En Glasgow, por ejemplo, 20,000 no pudieron entrar al lugar donde predicaba Spurgeon.

En la última noche de 1855, la Capilla de New Park Street estaba llena a reventar para el servicio de vigilia, cuando Spurgeon predicó sobre Lamentaciones 2: 19: "Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias." Muchas personas fueron convertidas durante este servicio que tuvo lugar a la medianoche.

1856
CONTROVERSIA Y CONFESIÓN
Spurgeon inició el año 1856 predicando sobre el texto que había resultado en su propia conversión en Colchester: "Mirad a mí, y sed salvos" (Isaías 45: 22). En ese mismo mes (Enero) se casó con la señorita Susannah Thompson, y la boda fue dirigida por el doctor Alexander Fletcher de la Capilla Finsbury. Dos mil personas batallaron con el severo frío para testimoniar la ceremonia. Sin embargo, una buena parte de ellos no pudo entrar al templo. Después de una brevísima luna de miel, Spurgeon comenzó a predicar de nuevo en la Capilla de New Park Street el día 20 de Enero.

En Febrero Spurgeon predicó a favor de la Unión de Escuelas Dominicales de West Kent sobre "Venid, hijos" (que más tarde se publicó en forma de libro).

La primera de muchas controversias ocurrió en esta época, y es conocida como la "Controversia del Riachuelo," y fue motivada por un volumen de himnos que había sido publicado por Thomas Toke Lynch. Su título: Himnos para el Corazón y para la Voz, El Riachuelo. Desde el punto de vista de Spurgeon, muchos de los himnos eran simplemente "poemas de la naturaleza" y carecían de una clara verdad evangélica.

Spurgeon publicó una nueva edición de La Confesión Bautista de Fe de 1689 y él mismo escribió un Prefacio para la edición. Él admiraba grandemente este resumen de lo que los "padres" de la denominación creían.

En el mes de Mayo visitó Stambourne y las escenas de su niñez. Predicó en ese lugar los servicios del jubileo celebrando el largo ministerio de su abuelo, y su texto fue Isaías 46: 4 "Y hasta la vejez yo mismo..."

Puesto que la Capilla de New Park Street era todavía demasiado pequeña aun después de la ampliación, se acordó una segunda serie de servicios en el Exeter Hall en el mes de Junio de 1856. Más o menos por esas fechas Spurgeon decidió entrenar para el ministerio a T. W. Medhurst, y así dio principio el Pastor's College, que continúa activo al día de hoy bajo el nombre de Spurgeon's College. Las clases comenzaron en la propia casa de Spurgeon con ese único alumno, y más tarde se trasladaron a uno de los salones del Tabernáculo Metropolitano. Posteriormente se contruyó un edificio destinado al entrenamiento de pastores.

Debido a que el Exeter Hall no aceptaba contratos a largo plazo, Spurgeon tuvo que rentar el Royal Surrey Gardens Music Hall. En ese lugar podía predicar a más de 12,000 personas cada domingo. La noche del domingo 19 de Octubre fue el primer día de su predicación allí. El edificio estaba densamente saturado (se calcula que había 20,000 personas que habían asistido). Algunas personas mal intencionadas gritaron "¡fuego!" durante el servicio, y luego añadieron "¡los balcones se están cayendo!" El pánico cundió y la gente huyó en una estampida en la que murieron siete personas y otros muchos quedaron heridos.

Spurgeon quedó grandemente conmovido por esta tragedia y se piensa que nunca se recobró realmente de sus efectos. No pudo predicar durante algún tiempo; sin embargo, los servicios fueron resumidos después de unas tres semanas. A partir de ese momento reinaron el orden y la reverencia y muchas personas fueron convertidas.

1857
Un Ministerio de Mayor Alcance
Este año comenzó con una nota triste para Spurgeon. Su viejo amigo Richard Knill de Chester murió el 2 de Enero de 1857. Este amigo, cuando Spurgeon era todavía un niño, había afirmado proféticamente que Spurgeon llegaría a ser un gran predicador. Knill había hecho imprimir más folletos que nadie: entre seis y siete millones distribuidos en Inglaterra y siete millones en los Estados Unidos.

Los servicios continuos en el Royal Surrey Gardens Music Hall comenzaron a agotar a Spurgeon. En una ocasión, en el mes de Febrero, su espléndida voz falló, estando presente en la reunión un obispo de la Iglesia de Inglaterra. Muchas personas de la alta sociedad asistían a estos servicios, incluyendo a Lord Palmerston, el doctor Livingstone, la Princesa Real, la duquesa de Sutherland, y Lady Franklin, viuda del explorador del Ártico. Mucha gente no alcanzaba espacio para entrar, y un día como el 17 de Mayo de ese año, más de mil personas se tuvieron que quedar fuera.

Se iniciaron reuniones en Londres para el expreso propósito de allegar fondos para la construcción de un nuevo Tabernáculo. Inicialmente se había estimado que se requerirían 12,000 libras esterlinas, pero pronto se descubrió que estos fondos serían insuficientes, y que se necesitarían 20,000 libras esterlinas.

Algunos de los compromisos ministeriales de Spurgeon en esta época fueron memorables, y tenían lugar al aire libre, en campos abiertos así como también en ciudades congestionadas. Esto nos lleva a recordar al gran modelo que Spurgeon siempre tuvo frente a sí, George Whitefield. Uno de estos servicios tuvo lugar en un pequeño pueblo en las cercanías de Cambridge, llamado Melbourne, donde se congregaron 1,100 personas para escuchar el Evangelio. Estos servicios al aire libre atraían a las clases trabajadoras pero también a las élites.

El más asombroso servicio de ese año tuvo lugar el día 7 de Octubre cuando Spurgeon predicó en el Palacio de Cristal (Crystal Palace) en un día destinado a la humillación y a la oración por causa del Motín de la India. En ese servicio se cantó el Coro del Aleluya de Händel. Asistieron 23,654 personas.

Hacia fines de 1857 se publicó el primer libro escrito por Spurgeon: El Santo y Su Salvador. Spurgeon vendió los derechos de autor del libro por 50 libras esterlinas, y por tanto perdió una gran cantidad de dinero que pudo haber cobrado como regalías. El libro fue escrito principalmente "para la familia del Señor," pero hay muchos pasajes en él destinados al lector inconverso.
  
1858
El Interés Americano
El año de 1858 fue notable por muchas razones. Los astrónomos observaron un nuevo cometa; ocurrió un eclipse de sol casi total; y brotó en los Estados Unidos un poderoso avivamiento espiritual. De la misma manera, en Inglaterra, los servicios que tenían lugar en el Surrey Gadens Music Hall recibían más bendición que antes. La membresía de la Capilla New Park Street crecía aceleradamente. En ese año se agregaron 231 nuevos miembros.

Spurgeon estaba generando un mayor interés que antes en los Estados Unidos. Sus sermones alcanzaban inmensas ventas.

El siete de Abril de ese año, Spurgeon visitó Halifax donde ocurrió un desastre similar al que sucedió en el Music Hall en 1856. Un número de tablones de una estructura provisional, construida para la visita de Spurgeon, cedió, y la estructura se derrumbó. No murió nadie, pero sí hubo muchos heridos. La nieve y fuertes vientos causaron esta vez el daño.

Spurgeon predicó por primera el sermón anual para la Sociedad Misionera Bautista, y la asistencia y la ocasión sobrepasaron todo lo conocido en la historia de esa denominación. Fue la primera de muchas predicaciones para esa Sociedad. El servicio tuvo lugar en el Music Hall, y el edificio estaba densamente abarrotado, mucho antes que el servicio comenzara.

El 11 de Junio, Spurgeon predicó en el Hipódromo de Epson. Casi inmediatamente después visitó Irlanda, con el mismo éxito que había obtenido en su visita a Escocia en 1855.

En Septiembre pudo darle la buena noticia a su congregación que se había podido comprar el terreno en Elephant and Castle para la construcción del nuevo Tabernáculo Metropolitano. Su costo fue de cinco mil libras esterlinas.

Sin embargo, en Octubre de ese año, Spurgeon enfermó seriamente por primera vez desde su llegada a Londres, y durante un mes no pudo predicar. Pero el año tuvo un final feliz, y los servicios continuaron en el Music Hall. Se llevó a cabo una reunión en la Capilla New Park Street en la que se reportó que se habían reunido 10,000 libras esterlinas para la construcción del Tabernáculo Metropolitano.

1859
La Colocación de la Primera Piedra del Tabernáculo
El año de 1859 comenzó con una conferencia por parte del gran predicador, en lugar de un sermón. Dándole un título en latín, De Propaganda Fide (La Propagación de la Fe), Spurgeon pronunció su conferencia en el Exeter Hall para la Asociación de Hombres Jóvenes Cristianos. Habló sin tapujos acerca de muchos temas, ¡incluyendo la moda de las mujeres!

Por esta época, Spurgeon esperaba poder realizar una gira por los Estados Unidos de América, habiendo recibido inclusive un ofrecimiento de 10,000 dólares para que predicara cuatro sermones en el Music Hall de Nueva York. La gira tuvo que posponerse. Sin embargo, el Príncipe de los Predicadores nunca visitó personalmente los Estados Unidos.
En el mes de Febrero regresó nuevamente a Escocia, teniendo reuniones durante dos semanas en Edinburgo y Glasgow, y el día primero de Marzo predicó en el Tabernáculo de Whitefield en Moorfields a favor de la Misión de la Ciudad de Londres.

En el mes de Junio, un hombre fue golpeado por un rayo y murió en Clapham, cuando se resguardaba de una tormenta eléctrica bajo un árbol. Con el objeto de enfatizar lo inesperado de la muerte, Spurgeon predicó bajo ese mismo árbol el día 10 de Julio, habiendo asistido unas diez mil personas. Se hizo una colecta a favor de la viuda de aquel hombre.

Unos servicios preliminares a la puesta de la primera piedra del Tabernáculo, tuvieron lugar el día 15 de Agosto en la Capilla New Park Street. Uno de los predicadores durante esos servicios fue el propio padre de Spurgeon.

La ceremonia para la colocación de la primera piedra tuvo lugar el día 16 de Agosto, y fue llevada a cabo por Sir Samuel Morton Peto. Se colocó sobre esa piedra un cheque anónimo por la cantidad de 3,000 libras esterlinas. Tres mil personas asistieron a esa ceremonia. El alcalde de Londres participó en la ceremonia.

Éste era el sexto año de Spurgeon en la ciudad de Londres, y descubrió que los directores del Surrey Gardens Music Hall alquilaban el local los domingos por la noche, para conciertos. Inmediatamente anunció su intención de descontinuar allí sus propios servicios los domingos por la mañana. Los directores pronto se dieron cuenta de su error. No sólo sufrieron pérdidas financieras, sino que el propio edificio se quemó y fue destruido hasta los cimientos en Junio de 1861.

Al modo de Wesley y de Whitefield, Charles Spurgeon continuó su predicación al aire libre, por los campos de los alrededores. En Octubre, 4,000 personas escucharon predicar a Spurgeon sobre, "Venid a mí," en un prado de Carlton, Bedfordshire.

Por estas fechas, los sentimientos de Spurgeon en contra de la esclavitud se hicieron ampliamente conocidos y en una reunión nocturna llevada a cabo el día 8 de Diciembre, Spurgeon invitó a John Andrew Jackson, un esclavo fugitivo originario de Carolina del Sur, USA, a que subiera al púlpito con él. Esto hizo que perdiera mucho del apoyo que recibía de los Estados Unidos, y afectó la venta de sus sermones en aquel país.

Durante 1859 se agregaron 217 nuevos miembros a la congregación de la Capilla New Park Street.

1860
Consiguiendo Fondos
En 1860 Spurgeon dirigió los servicios en Exeter Hall en lugar del Surrey Gardens Music Hall.

La construcción del Tabernáculo iba progresando y en el mes de Abril de este año se tuvo una reunión en la Capilla New Park Street para seleccionar nuevos métodos para conseguir más fondos. Se necesitaban doce mil libras esterlinas adicionales para que el edificio pudiera ser terminado libre de deudas.
En Mayo Spurgeon visitó Gales del Sur y predicó a 20,000 personas que se reunieron al aire libre en un campo en Abercarn. El Lord-Lieutenant de Monmouthshire estaba presente en medio de muchas personalidades, que además incluían a Lord y Lady Tredegar con su familia y Lord y Lady Llanover con su familia.

Spurgeon había pasado ya siete años en Londres, y ciertos signos de severa fatiga comenzaban a ser visibles. Spurgeon había estado predicando un promedio de diez sermones a la semana a congregaciones que en su conjunto sumaban 30,000 personas. Con el objeto que pudiera obtener algún descanso, se coordinó una gira por el continente europeo para el mes de Junio.

A su regreso de la gira, el día 29 de Julio predicó otra vez, con renovado vigor, en Exeter Hall. El mes siguiente dio una conferencia acerca de su gira por Europa y se recogieron 1,000 libras esterlinas destinadas a complementar los fondos para la construcción del Tabernáculo.

En Septiembre predicó en la localidad de Holyhead a más de 5,000 personas incluyendo a muchos miembros de la nobleza.
Este año finalizó con el nombramiento que recibió Spurgeon como co-editor de la revista The Baptist Magazine (La Revista Bautista). Este año se sumaron en total 207 personas a la membresía de la Capilla New Park Street.
  
1861
Se Termina la Construcción del Tabernáculo Metropolitano
La Construcción del Tabernáculo Metropolitano estaba llegando a su fin a principios de 1861. Spurgeon sólo contaba con 25 años de edad pero los periódicos ya lo describían como "el gran predicador de la época." Predicaba por todas partes de su nación incluyendo: Sunderland, York, Leeds, Newcastle, Carlisle, Edinburgo, Glasgow, Aberdeen. Estos eran sólo algunos de los lugares que visitaba.

A finales de Marzo se concluyó la construcción del Tabernáculo. El primer sermón que Spurgeon predicó allí, fue una exposición de Hechos 2: 42. La colección de sermones conocida ahora como El Púlpito de New Park Street llega a su fin, para dar paso a una colección de sermones conocida como El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano. Las celebraciones de apertura tuvieron una duración de 5 semanas. Varias predicaciones sobre las Doctrinas de la Gracia fueron expuestas por el propio Spurgeon y por otros predicadores invitados. Estas Doctrinas de la Gracia fueron el cimiento del ministerio de Spurgeon durante los 31 años que predicó en el Tabernáculo Metropolitano.

Muy pronto después de los servicios de apertura del Tabernáculo, se agregaron muchos nuevos miembros. El total de miembros ya sumaba 1,900 personas.

Spurgeon visitó Gales durante el verano de este año y 10,000 personas asistieron para escucharlo en un servicio. Se comentó allí que si Spurgeon hubiera tenido un solo ojo, habría competido exitosamente con el propio predicador local de Gales, el gran Christmas Evans.

El 19 de Agosto se celebró en el Tabernáculo el centenario del nacimiento de William Carey. Spurgeon habló de Carey como un ejemplo para los jóvenes.

También en el mes de Agosto ocurrió un accidente de trenes en el Túnel Clayton camino a Brighton. En Septiembre ocurrió otro desastre ferroviario cuando un grupo de paseantes viajaba a la costa del sur. Spurgeon negó que esto fuera un juicio divino. El sermón es el No. 408, titulado "Accidentes, No Castigos" que pronto será incorporado a este sitio web.

En el mes de Octubre de este año Spurgeon inició una serie de conferencias en el Tabernáculo. Estas conferencias tenían lugar los viernes por la noche, y atraían a grandes multitudes pero también las críticas hostiles de la prensa nacional.

Spurgeon predicó un sermón (No. 426) con motivo del fallecimiento del Príncipe Consorte de la Reina de Inglaterra.

Los sermones impresos de Spurgeon aumentaban en popularidad de manera consistente. Durante el año 1861 se distribuyeron 200,000 sermones impresos en las Universidades de Oxford y Cambridge, y salió a luz una edición alemana que se expuso en la Feria del Libro de Leipzig. Muchos periódicos de Estados Unidos reproducían íntegramente estos sermones cada semana.

1862
El Colegio del Pastor
Como un resultado de la abolición del impuesto sobre el papel, se pudo usar un tipo de letra más grande en las impresiones de los sermones, y el número de páginas por sermón aumentó de ocho a doce.

El octavo volumen de los sermones, correspondiente a este año, contiene predicaciones muy importantes de Charles Haddon Spurgeon, con ocasión de ciertos desastres nacionales. En el mes de Enero, más de doscientos mineros murieron en un desastre ocurrido en una mina de carbón (Sermón No. 432). Más tarde en ese año, las condiciones económicas se tornaron graves en Lancashire, debido a la falta de suministro de algodón como materia prima. Pronto se convirtió en una calamidad nacional y Spurgeon no sólo se refirió a ella desde el púlpito, sino que realizó colectas en el Tabernáculo Metropolitano para ayuda en la crisis, y cerca de 700 libras esterlinas fueron reunidas.

Este año fue otro año muy bueno para el Colegio del Pastor. Más de 20 estudiantes recibían entrenamiento para el ministerio cristiano, y otros 150 estudiantes asistían a clases nocturnas como estudiantes de tiempo parcial. A fines de ese año había 39 estudiantes de tiempo completo. Spurgeon creía con mucha convicción que el Colegio era la obra más importante de su vida, después de la predicación del Evangelio. Como el Colegio todavía no contaba con un edificio propio, las clases tenían lugar en algunos salones del Tabernáculo.

En la primavera de ese año, ocurrieron dos incidentes interesantes. La tumba de Juan Bunyan en Bunhill Fields fue restaurada y Spurgeon asistió a la ceremonia acompañado con el Conde de Shaftesbury. Spurgeon habló de Bunyan como predicador, autor y persona sufriente. Allí comentó que valoraba más La Guerra Santa que El Progreso del Peregrino.

También en el mes de Mayo le dio la bienvenida al Tabernáculo Metropolitano al doctor Merle D'Aubigne, el famoso historiador de la Reforma. Dicho doctor predicó en el Tabernáculo la mañana del 18 de Mayo de este año. El 27 de Mayo tuvo lugar una reunión en la que participaron 1,000 no-conformistas que partían para Nueva Zelanda. Spurgeon predicó y los exhortó para que fueran cargados plenamente de sólida doctrina sobre la elección y la perseverancia, así como con piernas muy fuertes para su labor de predicar el Evangelio.

En el mes de Septiembre, 10,000 personas escucharon al "Príncipe de los Predicadores" predicar al aire libre en Cheddar Cliffs. Spurgeon estaba de espaldas a una roca y uno puede imaginar el deleite del gran predicador al cantar "Roca de la Eternidad" antes de predicar su sermón.

Las conferencias de los viernes por la noche continuaban atrayendo a grandes audiencias, especialmente una conferencia que trató sobre George Fox, el fundador de la Sociedad de Amigos.

El año terminó con una nota triste. Un de los predecesores de Spurgeon en la Capilla de New Park Street, James Smith, falleció. Spurgeon resumió la obra de su amigo de una manera típica: "El suyo fue ministerio convertidor."

1863
Las Traducciones de los Sermones
Spurgeon ya había sido durante dos años co-editor de La Revista Bautista. A principios de 1863 renunció a esta responsabilidad con la esperanza de iniciar una "revista más barata, que enseñe la verdad y denuncie el error," pero no fue sino hasta dos años después que la revista La Espada y la Paleta (cuchara de albañil) cobró vida.

Por estas fechas un promedio de 9 nuevos miembros se incorporaban al Tabernáculo Metropolitano cada semana. Durante 1863, 311 personas fueron bautizadas por inmersión, 116 se incorporaron provenientes de otras iglesias, para un total de 427 personas. El número total de miembros ascendía a 2,517 personas que convirtieron al Tabernáculo Metropolitano en la iglesia cristiana más grande del mundo de esa época. Entre los bautizados de ese año se encontraba Sir Arthur Blackwood de la Oficina de Correos. Desde que se convirtió en pastor de esa iglesia, Spurgeon había bautizado a 3,000 personas.

El Colegio del Pastor continuó prosperando, y entre sus estudiantes se encontraban 3 judíos y varios metodistas primitivos. El Colegio que había dado inicio siete y medio años antes contaba con 66 estudiantes. Las clases nocturnas atraían a 200 estudiantes de medio tiempo.

Los sermones impresos tenían gran demanda. Se leían en África Central, las Islas Bahamas y Nueva Zelanda, y eran traducidos al alemán, al holandés, sueco, francés y al italiano. Se habían estado publicando ya durante ocho años (incluyendo los seis volúmenes del Púlpito de la Capilla New Park Street) y se vendía más de un millón de copias por año.

El gran evento del año fue la gira que hizo Spurgeon para predicar en Holanda. Partió el 21 de Abril y tenía el objetivo de predicar dos y hasta tres veces por día en pueblos, en ciudades y a los estudiantes universitarios. Le dio la bienvenida en suelo holandés un alto oficial de la Corte, el Barón van Wasnaer y pocos días después fue recibido por la Reina de Holanda en el Palacio Real y su entrevista duró una hora.

Predicó en Leyden, en Amsterdam, en la Universidad y en la Catedral de Utrecht y en Rotterdam.

En el verano de ese año visitó Cambridgeshire, y naturalmente visitó la escena de su primer pastorado: Waterbeach. Esa iglesia continuaba creciendo de manera consistente y se le pidió a Spurgeon que pusiera la primera piedra de la capilla que se construiría en el mismo sitio. En esa ceremonia participaron casi 2,000 personas. Spurgeon donó 120 libras esterlinas para su construcción y un diácono del Tabernáculo Metropolitano le presentó una cuchara de albañil de plata como elemento conmemorativo.

En el mes de Agosto Spurgeon visitó nuevamente Escocia, gira que combinaba el descanso con sus compromisos de predicar. Su mayor deleite fue visitar a su primer estudiante, convertido ahora en el Reverendo T. W. Medhurst, quien se había establecido recientemente en una iglesia en Glasgow.

Además de sus "giras" de predicación, Spurgeon tenía compromisos de predicar normalmente en cualquier día de la semana. Durante 1863 le predicó a 6,000 personas en Birmingham, a 3,400 en Dudley, y a 3,000 en Wolverhampton. Sin embargo, nunca descuidaba los pueblos pequeños y a menudo se le podía ver y escuchar predicando en un campo al aire libre o en el establo de algún granjero.

Sus biógrafos describen este año de 1863 como "un año de progreso y muy satisfactorio en todo sentido."

Toda esta bendición y prosperidad prevalecieron durante un año de grandes controversias. El volumen de sermones del "Púlpito del Tabernáculo Metropolitano" correspondiente al año de 1864 es uno de los más importantes de toda la colección que contiene 56 volúmenes. La razón es que incluye sermones sobre La Regeneración Bautismal, Niños Traídos a Cristo y no a la Pila Bautismal, El Libro de la Oración Común (utilizado por la Iglesia de Inglaterra, anglicana) Pesado en las Balanzas. Spurgeon sabía que había "atizado un nido de cascabeles" y estaba plenamente convencido que la venta de sus sermones bajaría dramáticamente, pero a partir de ese momento se vendieron más sermones.

Finalmente, Spurgeon predicó este año un sermón muy importante titulado La Restauración y Conversión de los Judíos, predicado a favor de la Sociedad Británica para la Propagación del Evangelio entre los judíos.

El año de 1865 puede describirse como un año de comienzo y de consolidación en la vida y el ministerio de C. H. Spurgeon. En Enero de este año inició una revista mensual a la que puso por nombre La Espada y La Paleta (Cuchara de Albañil), que continúa editándose hasta el día de hoy. Habiendo sido co-editor de La Revista Bautista, Spurgeon tenía ya la suficiente experiencia para editar su propia revista como "un Registro del Combate en Contra del Pecado y de Trabajo para el Señor." La revista incluía la publicación de sermones, de artículos y de reseñas de libros. También mantenía informados a sus lectores acerca de las demás obras del ministerio de Spurgeon, tales como el Tabernáculo, el Orfanatorio, y el Colegio.

El Colegio del Pator estaba ahora muy bien consolidado. Yendo de un lugar a otro durante el verano de 1865, Spurgeon recibió mucho aliento por el interés que despertaba el Colegio. Contaba ya con más de mil patrocinadores. El entonces editor de Mundo Cristiano había logrado recoger 160 libras esterlinas de los lectores de su periódico para la obra del Colegio. Spurgeon le regaló una copia de los primero diez volúmenes de sus sermones impresos.

La clase de Biblia para jovencitas que tenía lugar los domingos por la tarde también se había consolidado. Había comenzado en el año de 1859 con tres miembros, y ahora, en el año de 1865 contaba ya con más de 700 miembros. Las conversiones eran frecuentes y quienes se convertían procedían de todos los estratos sociales.

Durante este año, dos asesinos infames fueron presentados ante los tribunales de justicia en Inglaterra. El doctor Pritchard envenenó a su esposa y a su suegra, y Constance Kent asesinó a su hermanito de cuatro años de edad. C. H. Spurgeon predicó un poderoso sermón acerca de estos juicios (Sermón No. 641 del volumen de 1865).

Otros notables sermones predicados este año son: No. 607, "La Verdadera Unidad Promovida," que tiene mucha vigencia en nuestros días de ecumenismo espúreo. No. 653, "Un Discurso para una Época de Avivamiento," otra necesidad perentoria para las iglesias de este siglo, tan poco espirituales.

En el mes de Mayo de este año, y después de once años de servicio en Londres, Spurgeon tuvo que informarle a su congregación que abandonaría Inglaterra para cambiar de escenario, con el objeto de tener un período de descanso y de recuperación. Estaba exhausto por todo el trabajo que asumía. Hizo una gira por el continente europeo durante la cual no predicó.

Después de estar ausente durante ocho semanas, Spurgeon retomó su responsabilidad en el Tabernáculo Metropolitano y participó en las reuniones de la Unión Bautista en Bradford y en la reorganización de la Asociación Bautista de Londres. Las reuniones tuvieron lugar en el propio Tabernáculo Metropolitano.

1866
Nuevas Instituciones
En el volumen de sermones correspondientes a este año, se encuentran reflejados serios eventos nacionales y eclesiásticos.

El hacinamiento y las condiciones sanitarias sumamente deficientes en muchos barrios de Londres en aquella época, desembocaron en una muy diseminada peste de cólera. (Sermón No. 705, La Voz del Cólera). La recesión en la vida comercial creó mucho pánico en los medios financieros y en otras áreas. (Sermón No. 690, La Lección del Gran Pánico).

Hacia fines de ese año Spurgeon predicó sobre Isaías 59:19 (Sermón No. 718, El Estandarte Levantado ante la Faz del Enemigo) pues el ritualismo iba ganando terreno en la Iglesia de Inglaterra. Aun los periódicos de la época comentaban que "hay que tomar medidas decididas para reprimir esas extravagancias perniciosas."
 
1867
Año de Renovación
El proyecto del orfanatorio de Spurgeon realmente comenzó a tomar forma durante el año de 1867, aunque el terreno se compró a finales del año anterior. Con una donación de 20,000 libras esterlinas de parte de la señora Anne Hillyard, viuda de un clérigo de la Iglesia de Inglaterra, Spurgeon pudo proceder a la ceremonia de la puesta de la primera piedra. La gente se tuvo que subir a los árboles para poder presenciar la ceremonia.

Al comienzo de este año, Spurgeon escribió una apelación pidiendo ayuda a favor de las víctimas de la peste del cólera del año anterior, y también alentó a los obreros de las escuelas dominicales para que ministraran a las clases trabajadoras. Uno de los convertidos de su iglesia trabajaba con los vendedores ambulantes del este de Londres, y debido al interés que esta obra despertó en Spurgeon, estableció una misión especial para ellos.

El evento más importante durante 1867, sin embargo, fue un mes de predicación en el Agricultural Hall, Islington. El Tabernáculo Metropolitano, después de seis años de operación, necesitaba ya una renovación completa. El Exeter Hall ya se había hecho muy pequeño para las necesidades de la iglesia de Spurgeon, por lo que se rentó el Agricultural Hall. Este salón estaba en capacidad de albergar a una multitud tres veces mayor que la que asistía al Tabernáculo. También estaba ubicado a varias millas de distancia del Tabernáculo. A este edificio con una capacidad de asientos de 15,000 personas, asistían 20,000 a cada servicio, por lo que mucha gente se quedaba de pie durante todo el servicio. Los sermones de Spurgeon duraban entre cincuenta minutos y una hora. Había una atmósfera reverente en ese lugar, la gente escuchaba con mucha atención, y los servicios resultaron en muchas conversiones.

En el volumen de sermones del Púlpito del Tabernáculo Metropolitano correspondiente a 1867, los sermones del No. 743 al No. 746 fueron predicados en el Agricultural Hall. Son notables entre esos sermones los titulados: "Las Riquezas Inescrutables de Cristo" y "El Fin Deseado de los Justos." Spurgeon predicaba con gran unción y muchísimas personas no podían entrar para escucharlo.

En términos de su salud, el año de 1867 no fue un buen año. Por esta razón los diáconos no tuvieron otra alternativa más que nombrar a un pastor asistente. El hermano de Spurgeon, tres años menor que él, era la selección natural, y James Archer Spurgeon asumió mucho del trabajo diario rutinario del Tabernáculo, además de ser pastor de la Iglesia Bautista de West Croydon.

Para evitar la confusión que naturalmente se generaría al tener dos señores Spurgeon, Charles Haddon propuso a su hermano que aceptara un doctorado americano si le era ofrecido. Pero esto no ocurrió sino hasta después de la muerte de Spurgeon. La Universidad Colgate le confirió el grado de Doctor en Letras en reconocimiento a su habilidad en leyes eclesiásticas.

Hacia finales del año se terminó un asilo de ancianos: doce habitaciones para ancianitas. El propio Spurgeon donó 5,000 libras esterlinas para esta obra.
El año de 1867 finaliza con un grandioso servicio de vigilia en el Tabernáculo, y Spurgeon predicó dos sermones: uno dirigido a los miembros de la iglesia (No. 3,634) y otro para los inconversos.

1868
Los Protestantes Alentados
El inicio de 1868 se caracterizó por una gran angustia que perneaba la clase trabajadora de Londres. Debido al estancamiento del comercio, a un severo invierno y a condiciones insanas y escuálidas, se sentía una gran opresión.

En el mes de Febrero, vientos huracanados barrieron el sur de Inglaterra y el Orfanatorio de Stockwell de Spurgeon fue seriamente dañado. Esto, sin embargo, fue una bendición disfrazada, pues sirvió para crear un nuevo y muy difundido interés en esa obra. Unos pocos días después de ese incidente, Spurgeon recibió dos sobres. Uno contenía 2,000 libras esterlinas y el otro contenía una libra esterlina. Este último sobre fue devuelto por un escritor anónimo que decía que indebidamente había recibido esa libra de Spurgeon una vez que se había disfrazado de mendigo. Además, 460 iglesias bautistas contribuyeron con fondos que le fueron presentados al predicador, y cuyo monto total era equivalente a dos orfanatorios.

En el mes de Abril, el Exeter Hall ubicado en el Strand estaba abarrotado para la reunión anual de la Asociación de Jóvenes Cristianos. Lord Shaftesbury presidía y Spurgeon predicó a pesar del profundo dolor que la causaba la gota en su pierna. Su interés en la evangelización de los jóvenes se hizo evidente cuando predicó el sermón anual para jóvenes de la Sociedad Misionera de Londres en la Capilla de Westminster (Sermón No. 811).

El año de 1868 fue también de mucha agitación eclesiástica. La separación entre la Iglesia y el Estado en Irlanda fue álgidamente discutida, y ciertas personas comenzaron a agitar para que se hiciera lo mismo en Inglaterra. Algunos estaban aterrados por un potencial regreso a la Iglesia de Roma. Para alentar a los protestantes, Spurgeon predicó sobre Cristo como "Cabeza de la Iglesia" (Sermón No.839). Spurgeon también publicó un controversial panfleto titulado "Una Fábula para el Tiempo." Este folleto contenía un grabado que mostraba a un cerdo y a un clérigo alimentándose de una cubeta, el clérigo llevando sus ropas canónicas y el cerdo llevando una mitra papal y unas llaves. Sobra decir que Spurgeon fue agriamente criticado por la prensa.

Predicó a vastas multitudes en Liverpool y en Bristol durante el año de 1868, y en Bristol tuvo que predicar a las 9 de la mañana y otra vez en la noche para poder incluir al mayor número posible de personas y no dejar fuera a nadie.

En el mes de Noviembre, un evangelista norteamericano dirigió unas reuniones para niños en el Tabernáculo. Como un "prefacio" a esas reuniones del señor Hammond, y para enfatizar la importancia de la conversión infantil, Spurgeon predicó un sermón titulado "No Pequen en contra del Niño." (Sermón No. 840).
  
1869
Treinta y Cinco Años de Edad
El sermón de Año Nuevo de Spurgeon estaba basado, como todos los años, en un texto que le suministraba un clérigo de la Iglesia de Inglaterra. Titulado "Jesucristo Inmutable," el texto era uno sobre el cual Spurgeon había predicado previamente once años antes en la Capilla New Park Street.

En una reunión que tuvo lugar en el Tabernáculo Metropolitano en el mes de Enero, se anunció que 285 hombres habían completado su entrenamiento en el Colegio del Pastor desde su fundación, un número "igual a los que se habían graduado en otras instituciones en un período de cincuenta años." La influencia del Colegio se había difundido hasta Australia por medio de uno de los ayudantes de Spurgeon en el Tabernáculo, quien había emigrado a ese país por razones de salud. Allí fundó un colegio siguiendo los "lineamientos de Spurgeon" y el propio Spurgeon lo consideraba como una verdadera extensión de su Colegio, donando 100 libras esterlinas para sus necesidades.

Los informes financieros del Tabernáculo publicados a principios del año, mostraban un total en exceso de 20,000 libras esterlinas como donaciones recibidas el año anterior, de las cuales 4,300 habían sido suscritas para la obra del Colegio.

La circulación de los sermones impresos continuaba creciendo en todo el mundo. Varios periódicos en los Estados Unidos los reimprimían conforme eran publicados en Londres.

A principios de este año se publicó un libro "Las Pláticas de John Ploughman" que tuvo muy buena acogida. Pronto se vendieron miles de copias. Hacia fines de ese año apareció el primer volumen de la colección "El Tesoro de David" que es el comentario de Spurgeon al Libro de los Salmos. (Salmos 1-26 comentados en el primer volumen). Pronto llegó a ser considerado uno de los libros más informativos de Spurgeon, de mucha ayuda tanto para ministros como para laicos.

La obra en el Tabernáculo fue grandemente bendecida a lo largo de 1869. En un solo mes, 32 personas fueron bautizadas. Este año también Spurgeon ocupó la Presidencia de la Asociación Bautista de Londres. Usualmente el Presidente instituía la erección de una nueva iglesia bautista durante el año de su cargo. Spurgeon edificó tres.

Spurgeon contaba con treinta y cinco años de edad, y durante el año sufrió de neuralgia, y luego de viruela, por lo que se tuvo que ausentar del púlpito por algunas semanas.

1871
Predicando en Roma
El decimoquinto aniversario del Colegio del Pastor fue celebrado a comienzos de 1871, y se presentó un reporte indicando que los hombres de Spurgeon estaban a cargo de iglesias ubicadas tan lejos como el Norte de Escocia, y contaban con dos judíos conversos que trabajaban como evangelistas entre su propia gente.

En Enero Spurgeon fundó una Asociación para garantizar el día de descanso (domingo) para los trabajadores. La Asociación quería menos trabajo el día domingo para los trabajadores del Servicio Postal. Spurgeon escribió a todos los Ministros urgiéndoles que presentaran una petición al Parlamento, para tal efecto.

El día 20 de Febrero, lunes, se tuvo una reunión de oración que duró todo el día, en el Tabernáculo Metropolitano. Comenzó al despuntar el día, y continuó durante 14 horas.

Síntomas de agotamiento en Spurgeon aparecieron nuevamente, y varios predicadores tuvieron que relevarlo tanto en el Tabernáculo como en diversos compromisos externos. Spurgeon no predicó durante 13 domingos a lo largo de un período de seis meses.

En Julio se publicó el sermón impreso No. 1,000, titulado Pan Suficiente para Repartir. Spurgeon había estado ya en Londres 17 años y veinte millones de sus sermones impresos estaban repartidos por todo el mundo, y habían sido traducidos a diversos idiomas.

El sermón No. 999, La Obra de Marchitamiento del Espíritu fue altamente alabado por un periódico de los Bautistas Estrictos.

En el mes de Noviembre Spurgeon se fue al continente europeo para un descanso.
Sin embargo, aprovechó la oportunidad para predicar en Roma. A pesar de la dificultad de predicar por medio de un intérprete, sus sermones fueron bendecidos grandemente y causaron una gran conmoción en la prensa local en idioma inglés de esa época. Además de predicar con sencillez el Evangelio hizo un llamado para obtener apoyo financiero para la obra del Señor en esa "ciudad idólatra."

1874
Cuarenta Años de Edad
La noticia de la muerte del doctor David Livingstone llegó a Inglaterra a principios de 1874. Una copia muy usada de uno de los sermones de Spurgeon, "Accidentes, No Castigos," se encontró en uno de sus bolsillos, y posteriormente esa copia fue entregada a Spurgeon como un recuerdo.

La membresía del Tabernáculo Metropolitano llegaba ya a 4,366 personas, que la convertía en la más grande del mundo. Se consideraba que la segunda congregación más grande del mundo era la Primera Congregación Africana ubicada en Richmond, Virginia, USA.

En Enero Spurgeon respondió a un artículo de un periódico, escrito por el doctor R. W. Dale de Birmingham, que afirmaba que el calvinismo ya habría sido obsoleto entre los Bautistas si no fuera por la influencia de Spurgeon. Spurgeon replicó que la mayor parte de los Disidentes eran todavía fieles a la fe calvinista.

Destellos del Pensamiento, que contenía mil extractos de las obras de Spurgeon, arreglados en orden alfabético, fue publicado en Abril.

Un notable sermón, de una hora y diez minutos de duración, fue predicado por Charles Haddon Spurgeon bajo un cobertizo de una planta industrial llamada Britania Iron Works, (empresa dedicada a la fundición del hierro) en Bedford. Spurgeon cambió su texto al último momento, y predicó sobre 1 Crónicas 28: 9 - "Si tú le buscares, lo hallarás."

En el mes de Septiembre el edificio del Colegio del Pastor fue abierto en la parte posterior del Tabernáculo. Hasta esta fecha 20,000 personas habían sido bautizadas por pastores educados en el Colegio del Pastor. A fines del año, 47 hombres habían completado su entrenamiento en el Colegio y 23 de ellos se habían establecido en los Estados Unidos.

El sermón No. 1,161 tenía una especial súplica por parte del predicador, impresa en la parte superior. Él solicitaba que se utilizara este sermón para fines evangelísticos.

Habiendo cumplido este año los cuarenta años de edad, Spurgeon había trabajado para el Señor durante la mitad de su vida, en Londres. El sermón No. 1,179 muestra los pensamientos de Spurgeon acerca de la madurez. El último sermón del año, el No. 1,209 completó veinte volúmenes de los sermones impresos, seis de ellos pertenecientes al Púlpito de la Capilla New Park Street, y catorce al Púlpito del Tabernáculo Metropolitano. Spurgeon puso como título a su sermón "Un Resumen Agradecido de Veinte Volúmenes."

1875
D. L. Moody en el Tabernáculo Metropolitano
Después de predicar en el Tabernáculo el primer domingo del año, Spurgeon cayó enfermo y tuvo que ausentarse del púlpito durante doce domingos, la primera gran interrupción en sus actividades. Volvió a predicar otra vez el domingo de Pascua. Su retorno al Tabernáculo Metropolitano fue celebrado con una gran reunión de bienvenida.

El cuarto volumen de El Tesoro de David (Salmos 79 al 103) fue publicado, y, como los anteriores volúmenes, tuvo una excelente recepción.

Un grupo de Boston, USA, hizo un nuevo intento de persuadir a Spurgeon para que visitara ese país, pero nuevamente Spurgeon rechazó la invitación, temiendo que sus ministerios en Inglaterra pudieran sufrir si los abandonaba.

El viernes 16 de Abril, los evangelistas norteamericanos Moody y Sankey se reunieron en el Tabernáculo, pero Spurgeon no pudo participar en esa reunión ya que estaba enfermo. Sin embargo, pudo predicar el siguiente domingo, y usó como texto Josué 24: 15. (Sermón No. 1,229 - "Decisión.") El día 6 de Junio predicó a favor de la campaña de los señores Moody y Sankey en el sur de la ciudad de Londres. (Sermón No. 1,238 - "Cuidado con la Incredulidad.") Spurgeon defendía las doctrinas que predicaba Moody, y asistió a varias de sus predicaciones.

El 15 de Agosto Spurgeon predicó un sermón titulado "Prescindiendo del Sacerdote" (No. 1,250) que causó una gran controversia promovida por los periódicos controlados por la Iglesia de Inglaterra.

En el otoño de 1875, la Unión Bautista de Gran Bretaña e Irlanda se reunió en Plymouth. El doctor Alexander Maclaren presidió y Charles Haddon Spurgeon predicó uno de sus más notables sermones en el Guildhall. También dio un mensaje evangelístico a una capilla wesleyana, y este mensaje fue repetido en el Tabernáculo con el título: "Allá Van los Barcos" (No. 1,259). Este sermón fue inspirado durante una caminata que hizo Spurgeon junto a la playa de Plymouth.

El año finalizó con una alentadora reunión con los amigos del Colegio del Pastor, donde se reportó que un estudiante portugués había finalizado sus estudios, y que otros estudiantes habían solicitado ir a Estados Unidos, Canadá y países del continente europeo.

Spurgeon partió luego hacia Menton, en el sur de Francia, en la costa del Mediterráneo, su lugar favorito para descansar, esperando que un cambio de aires y de escenario le fuera de mucho beneficio para su ardua labor del siguiente año.

1879
Bodas de Plata
Spurgeon abandonó Inglaterra para dirigirse a Menton, Francia, el 15 de Enero de este año, con el objeto de recuperar su salud. Sus biógrafos se referían a él como "el Pastor inválido." Su obra de los asilos recibió por este tiempo mucha publicidad por parte de la prensa secular.

A mediados de Abril, Spurgeon regresó a Londres y cuando predicó el domingo de Pascua fue como si "se abriera una nueva era en el Tabernáculo." Su sermón lleva el título de La Filosofía de la Alabanza Abundante (sermón no. 1,468). El jueves santo, Spurgeon predicó lo que muchos consideran uno de sus más "notables mensajes." Basado en el texto de Oseas 14: 6, todas las ilustraciones procedían "frescas de los olivares de Menton."


El gran evento del año en el Tabernáculo Metropolitano fue la presentación que hicieron a Spurgeon del Testimonial de las Bodas de Plata el día 20 de Mayo. Se predicaron sermones especiales el día domingo 18 de Mayo de ese año (sermones nos. 1,474 y 1,475) y en una reunión que tuvo lugar el siguiente martes se le presentaron al pastor 6,233 libras esterlinas. Él rehusó conservar ese dinero para él pero aceptó un reloj de pared como un recuerdo de la ocasión. Las "bodas de plata" eran en efecto la celebración de veinticinco años de ministerio para la congregación del Tabernáculo. Spurgeon donó 5,000 libras esterlinas para los asilos y el resto para otras causas que lo ameritaban, tales como el fondo establecido por la señora Spurgeon para los ministros pobres.

En Junio C. H. Spurgeon alcanzó la edad de cuarenta y cinco años, lo que fue otra ocasión para que se produjeran muchos regalos que también fueron canalizados al proyecto de los asilos.

Problemas políticos tanto internos como en el extranjero durante el verano de 1879 motivaron a Spurgeon a predicar sobre la guerra, sobre la depresión comercial y otros problemas de carácter nacional en un sermón titulado La Crisis Presente (No. 1,483).

Un pequeño libro titulado Predicadores Excéntricos fue publicado en el mes de Julio. Fue publicado, dijo el propio predicador en el Prefacio, "en defensa propia," como un intento de prevenir que los siervos de Dios en el ministerio cristiano, sufran de una crítica capciosa, falsa, y que sólo busca fallas.

En el mes de Octubre se inauguró un orfanatorio para niñas, con los edificios de mayor tamaño que los que ya existían para los niños. Predicando ese mes durante las reuniones de otoño de la Unión Bautista en Glasgow, Spurgeon recibió una ofrenda de 273 libras esterlinas a favor del orfanatorio para niñas. Ese mismo mes se publicó el sermón no. 1,500 titulado La Serpiente de Bronce Levantada.

1882
El Secreto del Éxito
Una visita al Tabernáculo Metropolitano por parte del Primer Ministro de Inglaterra estableció un auspicioso inicio para el año. Se cuenta que un estudiante de una escuela en los Estados Unidos, cuando se le preguntó quién era el Primer Ministro de Inglaterra, respondió: ¡El señor Spurgeon! La visita del señor Gladstone fue inesperada de tal forma que no se preparó un sermón especial para la ocasión. El Primer Ministro se reunió previamente en privado con Spurgeon durante quince minutos, y posteriormente se volvió a reunir con él para felicitarlo por la excelente labor que se desarrollaba en el Tabernáculo Metropolitano.

Spurgeon era el que soportaba la mayor parte de la carga de trabajo del Tabernáculo, por lo que volvió a caer enfermo en el mes de Marzo. Este ataque duró un mes, y durante ese tiempo el Obispo de Rochester visitó a Spurgeon en su hogar, "Westwood," y oró con él por su recuperación.

Spurgeon celebró su cumpleaños número cuarenta y ocho el día 19 de Junio y recibió 450 libras esterlinas como regalo de cumpleaños. Él usó ese dinero en el orfanatorio para niños.

Durante el mes de Agosto se celebró en el Tabernáculo una campaña promoviendo la abstención total de alcohol. Spurgeon declaró abiertamente su apoyo pleno a esta cruzada y a los principios de abstención total.

Unos visitantes procedentes de los Estados Unidos le preguntaron cuál era el secreto de su éxito. Spurgeon respondió: "Mi gente ora por mí." En toda la segunda mitad del año, Spurgeon se esforzó por convertir las reuniones de oración de los lunes, en algo atractivo y eficaz. El día 6 de Octubre predicó un memorable sermón en el Circo de Hengler, Liverpool, a la asamblea anual de la Unión Bautista. El título del sermón es: Ayudas y Obstáculos para la Oración.

A fines de Octubre, Spurgeon requirió descanso y recuperación en Mentone. Regresó a Londres en Diciembre; una gran multitud se reunió en el Tabernáculo el día previo a la Navidad, para darle la bienvenida. Spurgeon sufría todavía de muchos dolores, pero predicó con mucho poder sobre el tema de la estrella heráldica del Salvador. Al día siguiente tuvo que guardar cama.

Algunas veces se comenta que Spurgeon no predicó nunca series de sermones. Sí lo hizo, en varias ocasiones, aunque dichas series no estaban planeadas de antemano, sino que un texto o tema progresaba a otro, conforme el Espíritu Santo guiaba al predicador, semana tras semana. Así, los domingos 5, 12, 19 y 26 de Febrero, Spurgeon predicó una serie de sermones sobre "Nuestro Señor ante el Sanedrín, Pilatos y Herodes," seguidos de otros dos sermones acerca de Pilato. (Sermones nos. 1643-45 y 1647-48).

En el sermón no. 1649 (página 151) encontramos los puntos de vista de Spurgeon acerca de la observación semanal de la Santa Cena.

Su ministerio por medio de la publicación de libros estuvo muy activo durante el año de 1882. El volumen 6 del Tesoro de David fue publicado en el otoño, habiendo sido precedido por Sermones de la Finca en Junio. En el mismo mes se publicó Doce Sermones Escogidos para Ganar Almas, seguido de Doce Sermones Sorprendentes.
  
1884
Celebraciones del Quincuagésimo Aniversario
El púlpito del Tabernáculo Metropolitano no fue ocupado por Spurgeon sino hasta Febrero de este año, ya que todavía se encontraba recuperando en Francia durante todo el mes de Enero. Sin embargo, el 24 de Enero predicó a una congregación abarrotada en la iglesia francesa de Menton.

En Marzo su salud había mejorado sustancialmente. En el mismo mes apareció el nuevo libro La Clave del Laberinto. Los comentarios fueron que el libro tenía un estilo encantador y que estaba lleno de ejemplos llenos de fuerza. El objetivo del libro era exponer la fe honesta, y prevenir a los creyentes acerca de las trampas de Satanás.

En el mes de Abril, predicó a una multitud de jóvenes en el Exeter Hall, the Strand, Londres, a favor de la Sociedad Misionera Bautista (sermón no. 1778). También, a solicitud de la Unión de Escuelas Dominicales, Spurgeon predicó en Union Chapel, Islington, Londres (sermón no. 1785).

El gran evento del año 1884, sin embargo, fue la celebración del cumpleaños número cincuenta del predicador, celebración que tuvo lugar los días 18 y 19 de Junio. Los periódicos comentaron el evento y congratularon al predicador por ser uno de los hombres mejor conocidos de su tiempo, habiendo sido primero "una curiosidad y posteriormente una notoriedad." Naturalmente el Tabernáculo estaba completamente lleno en las reuniones que tuvieron lugar esas dos noches. 7,000 personas estuvieron presentes la noche del 19 de Junio. En una respuesta característica a los buenos deseos que le expresaban, Spurgeon dijo que "él no atravesaría la calle para ir a escucharse él mismo." En el evento predicaron hombres eminentes tales como D. L. Moody y O. P. Gifford, de los Estados Unidos y Canon Wilberforce, y los doctores Newman Hall y Joseph Parker. Como regalo de cumpleaños le fueron presentadas al pastor 4,500 libras esterlinas, suma que él se apresuró a donar, distribuyéndola al Hospital de Santo Tomás, a la Sociedad Misionera Bautista, al Fondo Bautista de ayuda para ministros pobres, a su propia Asociación de Colportores, al fondo de libros de su esposa, y a la iglesia de su hijo que por entonces estaba en construcción en Auckland, Nueva Zelanda. Se publicó un álbum de jubileo que contenía un breve resumen de su vida y las varias instituciones del Tabernáculo.

En el mes de Agosto fue invitado por Canon Wilberforce para que fuera su huésped durante unas cortas vacaciones y durante el "descanso" predicó a una multitud en la pista de patinaje de Southampton. También predicó a clérigos de la iglesia de Inglaterra al día siguiente, demostrando así nuevamente su catolicidad y su amor por los hermanos evangélicos, independientemente de su denominación.

Spurgeon retomó su trabajo en el Tabernáculo Metropolitano en el mes de Septiembre, pero en Noviembre se encontraba otra vez delicado de salud. Batalló todo el resto del año, cumpliendo algunos compromisos y cancelando otros. Para la Navidad cenó con los niños del Orfanatorio Stockwell. Spurgeon estaba sumamente débil y esta iba a ser su última cena con sus amados huérfanos y amigos del orfanatorio.
  
1891
El Derrumbamiento
La muerte del diácono William Olney el año anterior fue seguida por la de varios veteranos del Tabernáculo Metropolitano, durante la primera parte de 1891. Por primera vez en la historia del Tabernáculo, las muertes sobrepasaron el ingreso de nuevos miembros. Este año fueron bautizadas 261 personas, que fueron recibidas como miembros a lo largo del año. Esta fue la cifra más baja desde que el Tabernáculo fue abierto. Sin embargo, la membresía se mantenía por encima de las 5,000 personas, había 23 estaciones de misiones, y 27 escuelas dominicales con 8,000 estudiantes y cerca de 600 maestros. Después de su regreso de Menton en el mes de Febrero, Spurgeon entrevistó a 84 personas para determinar su ingreso a la membresía de la iglesia.

Una epidemia de influenza azotó a Londres por ese tiempo, pero Spurgeon continuó trabajando y predicando, aunque su salud se iba deteriorando sin pausas. Una semana del mes de Mayo es representativa de la actividad de trabajo de Spurgeon en el ocaso de su vida. Después de revisar el sermón semanal para enviarlo a la imprenta el lunes, presidió también ese lunes por la noche la reunión de oración. El martes por la noche predicó a los maestros de escuela dominical en la Capilla Bloomsbury. El jueves predicó a un grupo de marineros en el Tabernáculo, a favor de la Sociedad de Marineros Británicos y Extranjeros, (Sermón no. 2,206, titulado "¿Soy un Mar o una Ballena"? El viernes se reunió con un grupo de ministros en Hendon.

La salud de Spurgeon se derrumbó finalmente, no a causa de la influenza o del trabajo excesivo, sino por la combinación de reumatismo, gota y de la enfermedad de Bright (una enfermedad que ataca severamente los riñones). El domingo 7 de Junio predicó por última vez en su vida en el Tabernáculo (sermón no. 2,208, titulado "El Estatuto de David para Compartir el Botín"), completando así cuarenta años de predicación del Evangelio. Spurgeon contaba con sólo 57 años de edad, más de treinta de los cuales los pasó en el Tabernáculo.

Los síntomas de su enfermedad se volvieron alarmantes y se tuvo que llamar a un especialista. Dos veces al día se sostenían reuniones de oración en el Tabernáculo, pidiendo la recuperación del pastor. El veredicto del doctor fue: "el caso es muy difícil y muy peligroso." Muchas personas escribieron a Spurgeon deseándole pronta recuperación, entre los que se contaban el Príncipe de Gales, el Primer Ministro de Inglaterra, señor Gladstone, y varios miembros de la nobleza. Los arzobispos y obispos de la Iglesia de Inglaterra, así como el Rabí principal de la ciudad, oraron públicamente por Spurgeon.

En el mes de Septiembre experimentó una ligera mejoría, y se le permitió que hiciera breves excursiones por el campo. Fue a Eastbourne a principios de Octubre y luego a fin de mes se fue a Menton. Al abandonar Inglaterra, el doctor A. T. Pierson venido de los Estados Unidos, tomó su lugar en el Tabernáculo Metropolitano.

En Francia, Spurgeon gozó de ciertos períodos en los que sufría menos dolor y continuó trabajando para terminar El Evangelio del Reino, y asimismo terminó su libro Recuerdos de Stambourne, que fue publicado en Noviembre de ese año.

Justo antes de Navidad Spurgeon dijo: "He dado la vuelta a la esquina... Voy a saludar el día cuando pueda hablar con ustedes nuevamente." Eso no iba a suceder. Su última exposición de las doctrinas de la gracia fue a un pequeño grupo de huéspedes que estaban en el Hotel Beau Rivage en Menton.

1892
El Llamado a Casa
La referencia al año 1892 es más bien irónica, pues Spurgeon sólo vivió 31 días en 1892, ya que murió a las 11 de la noche del 31 de Enero, en presencia de su esposa y de unos cuantos amigos.

Al seleccionar y editar el primer sermón que se publicaría ese año, Spurgeon eligió: "Gratitud por la Liberación de la Tumba" (Salmo 118: 17, 18). Era también el texto que Martín Lutero tenía colgado en la pared de su estudio y también estaba inscrito en la Casa del Jubileo de Spurgeon en la parte trasera del Tabernáculo Metropolitano. Spurgeon iba a dejar de ser liberado de la tumba en breve. Enfermó tan gravemente que ya no pudo escribir más a partir del 6 de Enero y ya para el 24 de Enero su salud había declinado gravemente. Siete días después entró en el cielo. Había leído fragmentos de sus sermones impresos a un cierto número de huéspedes en su habitación del hotel en Menton. El 10 y el 17 de Enero de 1892, fueron las últimas dos ocasiones en que habló "en público."

Las líneas telefónicas a Menton se bloquearon con muchísimos mensajes de condolencia que llegaban de todas partes del mundo, incluyendo una llamada del Príncipe y de la Princesa de Gales.

El cuerpo del predicador fue colocado en un ataúd de madera de olivo y después de un servicio memorial en la Iglesia Presbiteriana Escocesa, fue llevado a Inglaterra para ser enterrado en Londres. Spurgeon fue enterrado en el cementerio de Norwood, entre sus ancianos, diáconos y miembros de la iglesia que le habían precedido.

Antes de ser enterrado el cuerpo fue velado en el Tabernáculo Metropolitano. Se programaron cuatro servicios fúnebres en un día: uno en la mañana para miembros de la iglesia, uno por la tarde para ministros y estudiantes, uno al anochecer para miembros de iglesias de otras denominaciones, y uno ya tarde por la noche (10: 30 p.m.) para el público en general. Ira D. Sankey cantó "Duerme, amado, duerme y descansa" y "Solamente recordado por lo que he hecho." Entre los participantes encontramos a los doctores Alexander MacLaren y F. B. Meyer.

Cientos de miles de personas cubrieron la ruta de unos doce kilómetros entre el Tabernáculo Metropolitano y el cementerio. Las banderas ondeaban a media asta y las campanas de las iglesias repicaban. El servicio en el cementerio fue presidido por uno de los propios hombres de Spurgeon, el pastor Archibald Brown. El doctor A. T. Pierson presidió la oración y el Obispo de Rochester pronunció una bendición.

Una cripta muy bien diseñada albergó el ataúd del predicador, y mostraba un retrato esculpido del Príncipe de los predicadores y una Biblia abierta.

La voz que una vez fue descrita como "una campana de plata" ahora permanecería callada, después de haber exaltado al Salvador y de haber servido de instrumento para atraer a tantas personas a Él. Durante su pastorado un total de 14,692 personas fueron bautizadas y se unieron al Tabernáculo Metropolitano. Sus sermones continuaron publicándose durante 27 años posteriores a su muerte, de tal forma que "aun estando muerto, habla."

De inmediato se publicaron muchas biografías, alcanzando un promedio de una biografía por año durante los siguientes diez años.
Leer más...